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Río Grande

Del campo a la mesa: la escuela que enseña a producir alimentos en Tierra del Fuego

El coordinador Manuel Olleac contó cómo se articula la formación con la producción de quesos de oveja, dulces y chacinados junto a los estudiantes en la Escuela Agrotécnica Salesiana Nuestra Señora de la Candelaria.

La Escuela Agrotécnica Salesiana Nuestra Señora de la Candelaria articula la formación de sus estudiantes con la producción de quesos de oveja, dulces y chacinados. El coordinador Manuel Olleac explicó cómo funciona el recorrido de siete años y el desafío de agregar valor a los alimentos producidos en la provincia.

Que buena parte de los alimentos que llegan a las góndolas de Tierra del Fuego provengan de otras provincias o del exterior no es una novedad. Frente a esa realidad, la Escuela Agrotécnica Salesiana Nuestra Señora de la Candelaria de Río Grande sostiene una propuesta que busca fortalecer la producción local y, al mismo tiempo, convertirla en una herramienta de aprendizaje para sus estudiantes.

“Producir alimentos en Tierra del Fuego es un gran desafío”, señaló el coordinador de la institución, Manuel Olleac, en diálogo con el programa Tarde a tarde de ((La 97)) Radio Fueguina.

La escuela busca constituirse, según explicó, en “un signo contracultural” frente a la “sobreimportación de los alimentos”, con una mirada puesta en generar valor agregado a aquello que se produce en la provincia.

La propuesta forma parte de una concepción educativa que atraviesa a toda la institución. “La misión salesiana tiene un vínculo muy estrecho entre lo que es la producción y la educación”, sostuvo Olleac, y resumió el modelo con una frase: “Educamos porque producimos y producimos porque educamos”.

Ese vínculo entre formación y producción se desarrolla a través de distintas áreas de trabajo. La escuela cuenta con una industria de chacinados, vinculada a la producción porcina; otra de origen vegetal, relacionada con los dulces y el trabajo en el invernadero; y una industria láctea.

En este último rubro, la institución cuenta con uno de los pocos tambos bovinos de la zona y, además, produce un alimento particular: queso de oveja.

“Producimos quesos de oveja, que es un queso semiduro, de tenor graso alto y muy gustoso”, explicó Olleac. La escuela trabaja además para ampliar la presencia de este producto en distintos espacios de comercialización, como góndolas y restaurantes, aprovechando sus características y su sabor particular.

La formación comienza desde los primeros años del secundario y avanza de manera progresiva. “Cuando arrancan en secundario inician conociendo lo que es la granja”, explicó el coordinador.

A partir de allí, los estudiantes se incorporan al cuidado de las instalaciones, los animales y los cultivos, para luego avanzar hacia los procesos de transformación de los alimentos.

“Pasamos de cómo se produce una planta, cómo se cuida una planta, a cómo esa planta, en el cuidado en el invernadero, a pequeña escala, mediana escala y después a la cosecha, se transforma en un dulce”, detalló.

El mismo proceso se desarrolla con la producción animal. Los estudiantes conocen el cuidado de las instalaciones y aprenden sobre reproducción, cría y engorde de los animales, hasta llegar a las distintas etapas de elaboración de los chacinados.

“Se aprende del cuidado de las instalaciones a animales como cerdos: la reproducción, la cría, el engorde, la faena, el chacinado”, señaló Olleac.

De esta manera, la formación busca que los jóvenes comprendan el proceso completo, desde la producción primaria hasta el alimento terminado. “Cómo se llega a una bandeja de chorizos, de chuletas, matambre o cualquier otro producto de origen del cerdo”, ejemplificó.

El trabajo de la institución también se articula con iniciativas desarrolladas junto al Municipio de Río Grande, particularmente a través del programa RGA Alimentos, con el que comparte una mirada vinculada a la producción local y la soberanía alimentaria.

“Eso es algo que nos aúna”, sostuvo Olleac, al referirse a ese trabajo conjunto. En ese sentido, remarcó la importancia de transmitir a los estudiantes y a la comunidad la posibilidad de producir alimentos en el territorio fueguino.

El objetivo, explicó, es “convencer a nuestra población, a nuestros chicos y chicas, de que se puede producir alimentos en Tierra del Fuego”.

Después de completar los siete años de formación, los estudiantes egresan con una preparación técnica específica. “Los chicos y chicas, cuando hacen el trayecto de siete años, egresan con el título de técnicos en producción agropecuaria”, destacó.

Así, detrás de cada queso, cada dulce o cada chacinado elaborado en la institución hay también un proceso educativo: aprender a producir, transformar y agregar valor a los recursos disponibles en Tierra del Fuego.

Una forma de enseñar que pone a los estudiantes frente a todo el recorrido de un alimento y que, al mismo tiempo, sostiene una apuesta concreta por la producción local.

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