En una perfumería de la ciudad de Río Grande buscaba una fragancia que me resultara agradable y, sobre todo, duradera. Las inclemencias del clima me hicieron dudar, y una vendedora se acercó amablemente para aconsejarme que eligiera un perfume “fuerte”. Aseguró que, con el frío, los aromas suaves desaparecen casi inmediatamente. Mi curiosidad le permitió explayarse y me explicó que la mayoría de las mujeres del lugar eligen perfumes intensos porque saben que el frío apaga las notas ligeras. Tenía razón, y, a continuación, te cuento lo que me enseñó.
Distintos climas, diferentes fragancias
En primer lugar, hablamos de los diferentes climas del país. Coincidimos en que Argentina, en su extenso territorio, tiene una importante diversidad climática: atraviesa climas templados, zonas áridas de montaña, regiones húmedas pampeanas y vientos helados que dominan la Patagonia. En cada lugar, la elección de las fragancias se impone de acuerdo con su duración ya que las preferencias olfativas cambian según el clima. La temperatura, la humedad y la intensidad del viento modifican cómo se perciben y se fijan los perfumes.
¿Por qué los perfumes se comportan distinto según los climas?
En temperaturas bajas, la humedad y el viento ralentizan la intensidad de los perfumes; por ello, en las zonas frías, es importante optar por una fragancia cálida y resistente que se mantenga sobre la piel y también sobre la ropa gruesa.
Cuando hace calor, las moléculas aromáticas se mueven más rápido, son más ligeras y se evaporan; por ese motivo duran poco tiempo.
De cualquier manera, tanto en el frío como en el calor, la humedad modifica la proyección (distancia a la que otra persona puede percibir su aroma) actuando como portadora. Obedeciendo a la física y química del ambiente, adapta el comportamiento de las moléculas aromáticas en el aire y sobre la piel.

El frío intenso impide elegir una fragancia exquisita
En climas como el de Tierra del Fuego, donde el viento domina y parece borrar todo rastro de aroma, los perfumes pierden protagonismo en cuestión de segundos; sin embargo, es justamente en ese clima extremo donde algunas fragancias se hacen sentir con fuerza y se vuelven más profundas. Cuando hace frío, las notas frescas se apagan, las dulces e intensas se potencian y la piel necesita más ayuda para fijarlos porque también se adapta y cambia con el clima. Cuando es fría y seca no retiene tanto las fragancias como cuando esta hidratada. Esto explica por qué en invierno conviene usar perfumes más intensos.
Notas olfativas
Antes de seguir contándome la manera en que se comportan los perfumes de acuerdo con las condiciones climáticas, la vendedora me habló acerca de las notas olfativas. Explicó que se llama así a las capas de aroma que componen un perfume; lo que se percibe primero, lo que aparece después y lo que queda al final. A continuación, te explico brevemente cómo se comporta cada una:
Notas de salida: son las más volátiles y en lugares fríos su duración es muy corta.
Notas de corazón: son el cuerpo del perfume y en climas fríos ganan profundidad y cremosidad. Aquí encontramos, entre otras, rosas intensas, jazmín y especias suaves. En los climas fríos, las fragancias con corazón floral dulce suelen desplegarse mejor porque se vuelven más envolventes cuando la temperatura baja.
Notas de fondo: son pesadas y cálidas. Con el frío se vuelven más estables y persistentes, creando ese efecto de “perfume abrigo” que resiste viento y bajas temperaturas.
¿Cuáles son las fragancias femeninas más buscadas en los climas fríos?
En lugares fríos, el clima realza la calidez y prolonga la estela de los perfumes, por ello, los que mejor funcionan son los que tienen corazones florales intensos y fondos dulces, ambarados o amaderados. No se llevan las notas cítricas porque pierden su fuerza más rápido. La vendedora me dijo que las notas más buscadas en la región son:
Florales intensas: reemplazan a las flores ligeras del verano porque el invierno exige flores voluptuosas que no se apagan con el frío. Rosas profundas, jazmín denso, son algunos de sus componentes. El perfume Caro Cuore Rosa es un floral dulce y suave, envolvente, muy femenino, preparado con una mezcla de rosa aterciopelada, un toque azucarado y una base cálida que le otorga sensación de abrigo.
Especiadas: aportan un toque sensual y vibrante con azafrán, clavo de olor y cardamomo, entre otros. Un perfume especiado muy vendido en invierno para mujer, elegido año tras año, es Good Girl Suprême de Carolina Herrera.
Dulces gourmand: imponen presencia en bajas temperaturas. Están hechos a base de vainilla, caramelo, praliné, chocolate, café y miel entre otros. Angel Eau de Parfum de Mugler, es uno de los clásicos más influyentes del estilo gourmand.
Orientales cálidas: generan sensación de abrigo. Benjui, vainilla, ámbar, pueden mencionarse entre algunos de sus componentes. Un oriental cálido muy elegido por las mujeres en climas fríos es YSL Black Opium.
Frutales densos: fabricados a base de pera madura y frutos rojos, entre otros, mantienen proyección incluso al aire libre. La Vie Est Belle de Lancôme es uno de los más buscados.
Amaderados cálidos: aportan sofisticación atemporal fijándose muy bien a la piel y a la ropa con esencias de sándalo, cedro y pachuli. Un amaderado clásico, muy vendido y pedido para el invierno, es Sì Intense de Giorgio Armani.
Un perfume como abrigo
Finalmente, podemos decir que en las tierras donde el viento y las heladas dominan el paisaje y la forma de vida, (aunque a veces nos sorprenden con temperaturas más altas), las fragancias cumplen un papel silencioso pero profundo. No son solo un gesto de coquetería y sofisticación, sino que se convierten en una forma de encender algo tibio en medio del hielo. En cada mujer que elige un perfume, se declara identidad frente a los embates del clima austral.
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