“Hace dos meses que mi marido no tiene la medicación”: con esa frase, Mónica Gamboa, vecina de Río Grande, resume la situación que atraviesa su familia tras la interrupción del tratamiento de su esposo, quien padece insuficiencia renal.
En diálogo con ((La 97)) Radio Fueguina, explicó que el problema se arrastra desde hace unos cuatro meses, aunque se agravó en el último tiempo. “Hace dos meses que directamente no tiene la medicación”, señaló en el programa “Un Gran Día”, y remarcó que se trata de un tratamiento diario indispensable.
Según detalló, la cobertura corresponde a la Obra Social del Estado Fueguino (OSEF), pero el acceso a los fármacos se encuentra trabado. “Mi marido tiene una enfermedad crónica y cuenta con certificado de discapacidad, por lo que la medicación debería tener cobertura al 100%, pero OSEF no está autorizando”, indicó.
En ese sentido, describió el circuito que deben atravesar: la obra social autoriza y deriva a una única farmacia con cobertura total. Sin embargo, al acudir, la respuesta suele ser la misma: no hay stock. “Nos dicen que no pueden pedirla por falta de pago de OSEF”, afirmó.
Gamboa sostuvo que el inconveniente no es solo acceder a una receta puntual, sino sostener el tratamiento en el tiempo. De hecho, en otras oportunidades debieron afrontar los costos por cuenta propia. “Ya en noviembre hubo problemas y hay medicación que quedó pendiente desde entonces. Son remedios de muy alto costo”, explicó.
Los valores, según precisó, resultan inaccesibles para la economía familiar. “Hay una medicación que supera el millón cuatrocientos mil pesos y otra inyectable que ronda los 800 mil pesos”, detalló.
Ante la falta de provisión, en ocasiones el acceso depende de la solidaridad entre pacientes o de gestiones médicas. “A veces el doctor le consigue alguna dosis o algún paciente dona lo que ya no usa, pero hay momentos en que directamente no se consigue”, relató.
El desgaste que implica esta situación también impacta en lo cotidiano. “Es agotador. Pasás horas haciendo fila, y escuchás que todos están en la misma, sin soluciones. Llega un punto en que cansa mucho”, expresó.
Desde la obra social, según contó, les indicaron que la situación podría normalizarse en breve. “Dicen que en la semana se va a pagar y se va a regularizar”, comentó.
A este escenario se suman dificultades con las derivaciones fuera de la provincia. “Escucho que anuncian cobertura de alojamiento, pero todavía no hay novedades. Hoy tenemos que costear todo nosotros y solo nos dan 4.000 pesos por día, que no alcanza”, señaló.
Finalmente, Gamboa explicó que incluso la posibilidad de un trasplante se ve condicionada por lo económico. “Yo soy compatible para donarle un riñón, pero no podemos hacerlo porque implicaría mudarnos a Buenos Aires por un tiempo, con todos los gastos que eso conlleva, además de sostener a nuestra familia en Río Grande”, concluyó.
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