Egresada de la UBA, recorrió Australia sola en una camioneta, tramitó su ciudadanía italiana y mochileó siete meses por el sudeste asiático. Volvió a Río Grande después de cuatro años y medio y hace unos días volvió a partir.
La licenciada en Ciencias de la Comunicación Tania Silva visitó ((La 97)) Radio Fueguina en la columna «Chicos que Crecen», donde repasó su recorrido desde las aulas riograndenses hasta media docena de países. Se despidió con la certeza de quien nunca dejó de moverse: «voy a estar en un nuevo destino».
Contó que hizo toda su escolaridad en Río Grande, en el EADEB y en el CIERG, donde cursó la modalidad bilingüe. «Toda mi infancia fue inglés y español en simultáneo», recordó. Terminó el secundario en 2008 y se fue a Buenos Aires a estudiar Ciencias de la Comunicación, una carrera que, según explicó, le dio «bastantes herramientas», más desde la teoría que desde la práctica. Reconoció que su experiencia personal «abrió mucho la perspectiva», sobre todo al venir de una ciudad más pequeña: «Es un poco como salir a la boca del lobo».
Aunque siempre soñó con el trabajo social, la realidad la llevó por otro camino. «Uno necesita también comer, y bancar un alquiler y vivir», señaló con franqueza. Así llegó al mundo de la publicidad y el marketing, que la sorprendió «para bien». Trabajó cinco años en agencias con clientes de la industria automotriz, en el área de cuentas, «atendiendo al cliente y llevando adelante proyectos», y más tarde dio el salto «al otro lado», a una corporación, para conocer «el 360» del negocio.

Pero había un deseo mucho más antiguo. Mencionó que días atrás le recordó a su mamá lo que le decía cuando tenía apenas 16 años: «No te preocupes, yo cuando sea grande voy a viajar». La universidad y el desarrollo profesional lo dejaron en pausa, hasta que empezó a «indagar, indagar, indagar» y Australia apareció en el horizonte. Tenía la visa en trámite cuando llegó la pandemia. Aun así, aclaró que no se iba por estar disconforme: «Me encantaba lo que hacía, pero había algo en mí que debía desenvolverse en otro lugar, más de crecimiento personal que profesional».
Cuando el mundo volvió a abrirse, en 2022, viajó. Allí trabajó de lo que fue saliendo, sobre todo en hotelería, y descubrió que lo suyo era el trato con la gente. «Empezás a hacer malabares en espacios que nunca pensaste que ibas a trabajar», detalló. Con una camioneta que se compró, recorrió el país sola durante dos años, del norte al sur, pasando por Tasmania y por la costa oeste.

En 2024 la edad le cerró la puerta de su visa. Podía invertir en una de estudiante, pero prefirió seguir en movimiento. Explicó que, si bien Australia le parece «increíble», ella «quería seguir viajando, seguir andando». Se fue entonces a saldar otra deuda pendiente, la ciudadanía italiana, que le correspondía por su bisabuelo materno. Preparó la documentación, la tramitó en el sur de Italia, trabajó un tiempo en Emilia Romagna y consiguió el documento que, según dijo, «abriría más puertas».
A fines de 2024 llegó la aventura más cultural: siete meses «con una mochilita a cuestas» por Malasia, Tailandia, Laos, Camboya y Vietnam, haciendo voluntariados. «Un poco también saldando esta cuenta de lo social que me había quedado», expresó sobre esa etapa, que le permitió reencontrarse con aquella inquietud de juventud.
Sobre su regreso a Río Grande, Tania se emocionó. Hacía cuatro años y medio que no pisaba la ciudad. «Vine principalmente a ver a la familia y a reconectar con el lugar en el que uno nació y creció», contó. La encontró «enorme», pero con la esencia intacta. «Te agarra bastante nostalgia, se te vienen muchos recuerdos a la mente», confesó.

Estuvo cuatro meses en Argentina, entre Buenos Aires y varios viajes por el país, «porque también es un placer recorrer Argentina». Su próximo destino, admitió, prefiere guardárselo: «Soy muy de creer en no quemar las cosas, hasta que no sucede me lo guardo para mí». Será, otra vez, trabajo en hotelería, el rubro donde acumuló experiencia internacional. Pero dejó una puerta abierta a lo que la formó: «De alguna manera quiero volver a lo que es comunicación».
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