La proliferación de casos de moquillo en Río Grande mantiene en alerta a las protectoras de animales, que ya no logran responder a la demanda de asistencia.
Mónica Gamboa, integrante de la protectora Como Perros y Gatos, describió la situación en el programa “Un gran día” y aseguró que el problema excede la atención veterinaria.
“Estamos desbordadas por la cantidad de casos, ya no sabemos cómo ayudar”, afirmó.
Según explicó, a la asistencia médica se suman los gastos de traslado, ya que trabajan con un servicio de transporte para llevar y traer a los animales porque tampoco dan abasto.
La enfermedad suele detectarse cuando ya está avanzada. Gamboa detalló que los primeros síntomas aparecen con tos, pus en los ojos y mucho moco en la nariz, pero las familias suelen avisar cuando el cuadro está en una etapa intermedia.
Cuando llega al tramo final, dijo, ya no queda mucho por hacer y solo resta acudir a la veterinaria para una eutanasia o pedir asistencia a zoonosis.
Para la referente, la clave está en la prevención. “Si los hubieran vacunado esto no hubiera pasado”, sostuvo en ((La 97)) Radio Fueguina.
Apuntó a que muchas personas quieren a su mascota pero por una cuestión cultural no la vacunan, sobre todo ante el costo de las dosis.
Contó además que asiste a gente sin trabajo, y que la atención veterinaria arranca con los antibióticos y la consulta, con un valor cercano a los 70.000 pesos en el primer encuentro.
Gamboa también relató situaciones dolorosas. Mencionó el caso de una persona a la que le ofrecieron todo tipo de asistencia y que, aun así, tiró el animal a la calle, con intervención policial incluida.
“Le ofrecemos todo y ese caso a mí me dolió muchísimo porque le ofrecimos atención veterinaria, nos expusimos nosotros porque nosotras al tener mascotas también nos exponemos a contagiarlos, en el vehículo, lo que sea y después esta persona lo fue a tirar y lo fue a tirar durante cuatro días cuando nosotros le ofrecimos todo el taladramiento”, relató.
“También tenemos casos que piden asistencia y se preocupan pero también otros de que los asistimos y después los dejan salir afuera, aunque nosotros les explicamos que el animal no tiene que salir afuera, porque tiene que quedar aislado porque sigue contagiando”.
Por eso insistió en la importancia del aislamiento, ya que un perro enfermo sigue contagiando aunque esté en tratamiento. “Si uno suma las chicas de otras protectoras todas tenemos lo mismo”, advirtió, y aclaró que si bien se difunden los casos más graves, ella tiene cinco animales en atención ambulatoria.
La protectora lleva hasta el momento 18 perros rescatados, a los que se suman los que asisten las demás agrupaciones. El esfuerzo, sin embargo, se sostiene a fuerza de deudas con las veterinarias. “Es imposible no asistirlos porque el alma de las protectoras no podemos decirlo”, concluyó.
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