Mara Schmid describe el casamiento como la concreción de un proyecto de pareja que comenzó mucho antes de que pudiera darse forma. “Es un sueño de ambos porque nosotros nos conocimos en la base esperanza en el año 2014. yo vine como bióloga científica y Paolo ya estaba acá invernando por las fuerzas militares del ejército”, sostuvo.
En esa misma línea, agregó que la decisión de sostener el plan incluyó también a su familia. “lo cumplimos y lo cumplimos con nuestras dos hijas además”.
La entrevistada remarcó en el programa “Un gran día” que volver a invernar en condiciones que permitan llevar a la familia supone un recorrido y una combinación de factores que no siempre están a la vista.
“Fue increíble porque si bien siempre estuvo en nuestra baraja de vida venir a la Antártida con familia, nunca sabes si se puede hacer realidad, hay que postularse, tiene que ser elegido mi marido para volver a invernar, para invernar con familia, tiene que ser Antártico y se fueron dando todas estas cosas y fue muy emocionante”.
Schmid aseguró que lo vivido superó lo que había imaginado antes de llegar. “Nada de lo que me imaginé antes de venir acá podría llegar a superar las expectativas que superó estando”. En ese punto, precisó la fecha del acto: “nos casamos el 18 de marzo”.
La historia familiar y el vínculo previo también aparecen en su relato. “Yo soy de la ciudad de La Plata en la provincia de Buenos Aires y mi marido de Entre Ríos”, indicó.
“Era nuestro sueño venir a invernar acá. Así que cuando se dio que vinimos, dijimos vamos a cumplir nuestro otro sueño que es casarnos allá”.
Según contó, la ceremonia tuvo alcance incluso para quienes no estaban presentes en la base. “Mis parientes pudieron ver por internet la boda de la capilla”, expresó. Para ella, el valor simbólico también se concentró en el reencuentro con el sitio del inicio. “Para mí estar en una piedrita acá con mi marido, dar mis votos, volver a elegirlo a elegirlo en el lugar donde lo conocí, ya era montón”.
La entrevistada detalló que la boda fue celebrada por el padre Gabriel Muñoz, quien se encontraba en el rompehielos Almirante Irízar. “El rompehielos es el que provee la campaña de verano de todas las bases antárticas y en su última vuelta, que es la tercera vuelta que da por la Antártida, el padre bajó a la base y realizó la boda”.
En la ceremonia, además, sus hijas tuvieron un rol destacado. “Nuestras hijas estaban muy emocionadas las dos de estar en el casamiento, de participar, una tiraba las flores, la otra llevó los anillos”.
Con relación a la continuidad de su vida en el territorio antártico, sostuvo que permanecerán en Base Esperanza hasta diciembre. “Nos vamos a quedar hasta diciembre, somos parte de la dotación 2026 de la base”.
En el mismo marco, explicó que esta etapa implica un cambio en sus tareas. “En esta oportunidad no vengo como científica, como vine en el 2003 y en el 2014, sino que vengo como auxiliar de base por ser familia de Paolo, y tengo dos funciones acá en la base, una es ser locutora de LRA 36, en la radio más austral del mundo, y otra es ser encargada del módulo de producción hidropónica de la base”.
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