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"Chicos que crecen"

Una promesa, un camino y una vocación cumplida: La historia de Dana Montenegro

La joven contó cómo su historia personal, atravesada por el desarraigo y una pérdida significativa, la llevó a elegir la enfermería como proyecto de vida.

Entre recuerdos de infancia, decisiones difíciles y un momento que cambió su rumbo para siempre, Dana Montenegro construyó una historia marcada por la constancia y la vocación. Su paso por Río Grande, la educación pública y las experiencias personales fueron delineando un camino que, con el tiempo, encontró su sentido en la enfermería.

Dana Montenegro pasó por el segmento «Chicos que Crecen» del programa «Un Gran Día» de ((La 97)) Radio Fueguina, donde repasó su llegada a la ciudad, su formación y el recorrido que la llevó a elegir su profesión.

“Llegué cuando era muy chiquita; mis padres siempre cuentan que tenía apenas 40 días de vida”, recordó. Según el relato familiar, su madre había intentado radicarse antes, durante el embarazo, pero no pudo. “Después nací y, al poco tiempo, ya estábamos instaladas acá”, explicó.

Aunque nació en Formosa, toda su vida transcurrió en Río Grande. “Mi infancia y mi juventud las hice acá; a Formosa solo volví de visita para ver a mis abuelas”, señaló.

En cuanto a su paso por la escuela, destacó el rol de la educación pública y los vínculos construidos. “Siempre estudié en instituciones públicas y guardo un recuerdo muy lindo de toda mi escolaridad”, afirmó. También evocó escenas cotidianas de esa etapa: “Me veo como una nena feliz en el jardín, jugando en la arena; en la primaria, corriendo en un patio enorme con mis compañeros”.

Su recorrido educativo incluyó el Centro Polivalente de Arte, donde se graduó con orientación en pintura. “Entrábamos a las 7 de la mañana y salíamos a las 5 de la tarde; pasábamos todo el día ahí. Lo disfruté muchísimo”, contó.

Al terminar el secundario, se enfrentó a una decisión clave. “Cuando uno egresa, tiene que elegir a qué dedicarse toda la vida, y es una elección muy importante”, reflexionó. En su caso, además, sentía una presión extra: “Al ser hija única, pensaba que no podía equivocarme”.

Primero optó por estudiar obstetricia en Santa Fe, pero el desarraigo resultó determinante. “No lo pude sostener, era muy fuerte estar lejos de casa”, admitió sobre esa etapa que duró casi un año.

De regreso en la provincia, probó con Diseño Gráfico en el CENT N° 35, aunque la inquietud por el área de la salud seguía latente.

El punto de inflexión llegó en un contexto personal difícil. “Perdí a una persona muy importante en terapia intensiva del Hospital Regional Río Grande, y ese día sentí con claridad que quería ser enfermera”, relató. “Fue como una certeza: lo prometí ese 19 de noviembre de 2021”.

Cumplió con esa decisión poco después: comenzó a estudiar en marzo de 2022 y encontró en la carrera una verdadera vocación. “El resultado fue muy positivo, cumplí mi promesa y me enamoré de la enfermería”, expresó.

Ese recorrido tuvo su cierre recientemente. “Me recibí el 26 de febrero de 2026”, dijo, destacando la satisfacción de haber alcanzado una meta construida con esfuerzo y convicción.

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