recursos humanos ola de robos
Publicado en

Inseguridad: Nos están robando a todos

Los delincuentes ya no sólo atacan la propiedad privada, sino que se dan el gusto de asaltar dependencias públicas y robar elementos que pagamos todos. Las autoridades, mientras tanto, parecen no reconocer el cambio de época.

A diario nos toca repasar hechos de inseguridad de toda índole. Asaltos, hurtos, robos violentos y entraderas. Los delincuentes no distinguen y atacan a menores de edad, mujeres y ancianos. Tampoco discriminan sus objetivos; pueden ser propiedad privada o de todos. Las autoridades, sin embargo, parecen no recaer en esto mientras el patrimonio de la comunidad está en juego.

El robo de esta madrugada a las oficinas locales del PAMI es apenas un ejemplo de esto: delincuentes ingresaron, a través de una puerta de emergencia ubicada en la parte posterior del edificio, y se llevaron computadores, un monitor, una cafetera y dos celulares. La Policía Científica realizó pericias y constató lo (lamentablemente) esperable: los malvivientes entraron por un lugar que no está custodiado y que no cuenta con mecanismos de seguridad, ni alarmas ni cámaras de vigilancia.

Los cacos parecen ser cada vez más temerarios, aunque también queda la sospecha respecto a si se ven envalentonados debido a la falta de prudencia de las autoridades ante estos episodios de inseguridad: ya se dieron el gusto de asaltar la Delegación de Gobierno en nuestra ciudad y las oficinas de Recursos Humanos, también del Ejecutivo provincial.

Se llevan computadoras, celulares y elementos electrónicos que después son vendidos en un mercado negro que, parece, tampoco ha sido descubierto por los gobernantes y las fuerzas de seguridad. Eso sí, apenas circuló la noticia de que una joven le había robado a un Juez de la provincia y que había publicado los elementos sustraidos en Internet, se logró la captura de la delincuente con celeridad y muchas pompas.

Entonces ya no sólo tenemos que eliminar esas prácticas que dicen (y con razón) pertenecen a antaño: el auto con el motor en marcha para calentarlo en invierno, la moto prendida fuera de un comercio porque «ya salgo» o la puerta abierta porque «nos conocemos todos».

Mientras intentamos erradicar estas costumbres, también debemos vigilar que las autoridades no apuesten nuestro patrimonio, el que nos facturan a todos, con una mezcla de desidia y descuido que luego pagaremos con impuestos.

 

 

golpe de estado

Reflexión Los golpes de Estado no son un hashtag

la constitucion pisoteada

La Constitución, burlada El límite salarial que la Carta Magna fueguina nunca logró imponer

MINI PARQUE VIAL

Río Grande y los rankings virales Cuando la inteligencia artificial transforma prejuicios en diagnóstico

Coto UNTDF

Escrache en la UNTdF El silencio impuesto también es una forma de censura

Comentarios