Un grupo de ex trabajadores de la empresa Aires del Sur lleva adelante la venta de una rifa cuyo premio es un automóvil 0km, con el objetivo de reunir fondos y sostenerse tras quedarse sin trabajo a raíz de la quiebra de la firma.
Sin embargo, a menos de un mes para el sorteo las ventas todavía no logran el objetivo.
Silvio, ex empleado de la compañía, contó los detalles de la iniciativa en el programa “Un gran día”. El premio tiene un origen particular.
Según relató, el grupo venía realizando rifas con otros tipos de premios hasta que la historia llegó a oídos del intendente de Ushuaia, Walter Vuoto.
“Surgió la historia nuestra y él decidió donarnos ese auto”, afirmó Silvio. El número tiene un valor de 20 mil pesos y el sorteo está previsto para el 18 de octubre.
La venta avanza lento. “Está media floja, la gente como que cuida el mango”, reconoció el entrevistado, aunque se mostró confiado en que finalmente se colocará la totalidad de los números. Calculó que aún le resta vender cerca de la mitad.
La difusión la realiza a través de ((La 97)) Radio Fueguina, WhatsApp, Instagram y también en la calle, parado frente a supermercados y mayoristas, donde ofrece la rifa a los transeúntes.
Sobre la respuesta del público, comentó que algunos compran y otros rechazan la propuesta con distintos argumentos.
Silvio remarcó que respeta el precio establecido. Nunca le pidieron pagar menos y él cobra el monto que figura en la boleta.
“Cobrar menos sería una picardía”, sostuvo, y aclaró que sí acepta pagos en dos veces o entregas posteriores, cuando el comprador cobra o consigue el dinero.
Además, se ofrece a llevar el número a cualquier punto de la ciudad. El contacto para adquirirlo es el 2964-453228.
El presente del grupo es complejo. Silvio trabajó en Aires del Sur durante 17 años, desde 2009, y en 2010 pasó a planta permanente.
Recordó que la situación se desató al regresar de las vacaciones del año pasado, cuando la empresa dejó de convocarlos.
“Nos encontramos con la noticia de que la empresa no nos tomaba”, relató, y señaló que luego se presentó la quiebra. “No nos pagaron absolutamente nada”, afirmó sobre las indemnizaciones y sueldos adeudados.
Frente a ese escenario, los trabajadores apelaron a distintos recursos. Algunos accedieron al fondo de desempleo de Anses, y desde el primer momento organizaron eventos, venta de choripán y rifas para generar ingresos.
“Nos venimos manejando más o menos con eso”, explicó, aunque aclaró que no alcanza. La situación golpeó con fuerza a muchos compañeros que alquilaban y quedaron prácticamente en la calle de un día para otro, mientras otros decidieron volver a su lugar de origen.
Silvio tiene 50 años y una familia compuesta por su señora y tres hijos grandes. Contó que uno de ellos consiguió trabajo hace poco y que hoy se sustentan con ese ingreso, ya que él realiza junto a un compañero todo tipo de labores de construcción, limpieza y refacción.
A pesar de las dificultades, valoró el respaldo de la comisión de la Unión Obrera Metalúrgica, que les permitió conservar la obra social.
“Hay que vivir el día a día”, sostuvo, y consideró que la situación está difícil por responsabilidad del Gobierno Nacional.
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