La audiencia de conciliación entre representantes del Grupo Mirgor, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y funcionarios del Ministerio de Trabajo de Tierra del Fuego pasó este martes a un cuarto intermedio hasta el próximo viernes 14 de agosto, cuando las partes volverán a encontrarse para intentar avanzar en una salida al conflicto.
La reunión se desarrolló en el marco de la conciliación obligatoria dispuesta el lunes por la cartera laboral provincial, luego de que cerca de 300 trabajadores del grupo empresario no pudieran ingresar a sus puestos de trabajo en las plantas de Río Grande. La medida administrativa fue dictada inicialmente por 15 días y obliga a retrotraer la situación al momento previo al conflicto.
La audiencia de este martes había sido convocada de manera inmediata por el Ministerio de Trabajo con el propósito de reunir a la empresa y a la representación sindical. Tras el encuentro no hubo una resolución definitiva sobre los puntos en discusión y se resolvió continuar las conversaciones el viernes.
Los trabajadores deben continuar en sus puestos
La conciliación obligatoria implica que, mientras permanezca vigente, los trabajadores alcanzados por las desvinculaciones deben continuar ingresando normalmente a las plantas, al tiempo que las partes deben abstenerse de adoptar medidas que profundicen el conflicto.
La ministra de Trabajo y Empleo, Sonia Castiglione, había señalado al anunciar la intervención que el objetivo de la Provincia era generar una instancia formal de diálogo y preservar las fuentes laborales frente a un escenario que calificó como especialmente delicado para las familias involucradas y para la actividad industrial de Río Grande.
El conflicto estalló el lunes, cuando alrededor de 300 operarios encontraron impedido su ingreso a las instalaciones del Grupo Mirgor. La medida también alcanzó, según informó la representación sindical, a unos 28 delegados de las distintas empresas que integran el grupo.
La situación había comenzado a generar preocupación durante el fin de semana. Radio Fueguina había informado el domingo que delegados advertían sobre la posibilidad de un recorte de esa magnitud, luego de que Mirgor concretara anteriormente 13 desvinculaciones una vez finalizada una conciliación obligatoria previa.
El premio anual, uno de los puntos del conflicto
Desde la UOM vinculan la escalada del conflicto con el reclamo que los trabajadores vienen sosteniendo desde marzo por el pago de la primera cuota de un premio anual.
Gustavo Campias, delegado del Grupo Mirgor, explicó en ((La 97)) Radio Fueguina que el beneficio se percibe desde hace aproximadamente 15 años y señaló que para un operario representaría actualmente alrededor de 2,5 millones de pesos. Según la versión gremial, la empresa rechazó el pago del concepto y planteó además otras modificaciones salariales.
Mirgor, en cambio, fundamentó las desvinculaciones en una interpretación diferente de los hechos. De acuerdo con los telegramas difundidos en las últimas horas, la compañía invocó el artículo 242 de la Ley de Contrato de Trabajo, correspondiente al despido con justa causa, y cuestionó una interrupción de tareas realizada el pasado 5 de agosto.
La UOM rechaza esa interpretación y sostiene que las medidas gremiales habían sido previamente comunicadas y formaban parte de un reclamo legítimo. El sindicato cuestiona particularmente que el encuadre utilizado por la empresa pueda derivar en desvinculaciones sin el pago de las indemnizaciones correspondientes.
El viernes, nueva audiencia
Con la conciliación obligatoria vigente, el conflicto queda ahora concentrado en la negociación administrativa.
El viernes 14 de agosto empresa, sindicato y autoridades laborales volverán a reunirse. Hasta entonces deberá mantenerse la situación laboral retrotraída por el Ministerio de Trabajo, mientras continúan las negociaciones sobre los despidos y los reclamos que dieron origen a la disputa.
La nueva audiencia aparece así como una instancia central para determinar si las partes consiguen acercar posiciones en uno de los conflictos laborales de mayor magnitud que atravesó en los últimos meses la industria electrónica de Río Grande.
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