Las farmacias de Río Grande atraviesan una caída en la cantidad de prestaciones que manejan a diario. Lejos de una única causa, el fenómeno combina la pérdida de poder adquisitivo de los pacientes con un crecimiento en el número de bocas de expendio en la ciudad, que redistribuye la demanda entre más comercios.
El farmacéutico Bruno Moreno, titular de la farmacia Moreno de Río Grande, fue entrevistado en el programa «Un gran día» que se emite por ((La 97)) Radio Fueguina.
«La baja en la cantidad de prestaciones que vemos es porque muchos pacientes se encuentran inhabilitados para poder comprar algunos medicamentos», señaló.
A esa realidad se le suma otra: «Ha crecido la cantidad de farmacias en la ciudad y eso también hace que se redistribuya, creo que eso nos ha pasado a todos en general».
Moreno explicó cómo funciona la estructura de precios del sector. «Lo que tiene la farmacia en particular es que el precio lo coloca el sistema, lo coloca el laboratorio”.
“No es que tenemos un margen de utilidad grande, nuestro sostén es la cantidad de unidades en realidad. Siempre fue así», sostuvo.
El profesional se refirió además al intento de desregulación con la venta libre de medicamentos. «Se está intentando desregular con esto de venta libre, que ya existió hace muchos años atrás en la Argentina y no aportó nada, al contrario, encareció los medicamentos», afirmó.
Y marcó el estado actual de la discusión: «Es un tema aparte, el tema de los quioscos y los medicamentos también está en discusión, porque todavía está suspendida esa medida, ha sido apelada por la confederación”.
“Hoy todavía no hay una autorización, por eso tampoco lo vemos en los supermercados».
En ese sentido, subrayó las diferencias entre el canal farmacéutico y otros puntos de venta. «Todos los días recibimos notificaciones de ANMAT sobre productos que se retiran del mercado. Muchas veces los laboratorios detectan una falla en un producto, nos piden que lo saquemos del mercado y se lo devolvamos. El almacenero no creo que reciba esa información», detalló.
A esto sumó la cuestión del control. «La fiscalización nos controla nuestro ejercicio, nuestra presencia, que tengamos el blíster no fraccionado, nos sanciona si lo tenemos de esa forma. En el ámbito fuera de la farmacia, ¿quién controla ahí?»
Moreno advirtió sobre los riesgos para la salud. «En la Argentina ya pasó cuando se quiso permitir ese tipo de procedimientos y hubo casos de, lamentablemente, fallecimiento de personas por utilizar medicamentos falsificados”.
“Porque esos medicamentos, cómo sabe uno que están en condiciones», cuestionó. Y concluyó con una idea central: «Hay que entender que el medicamento no es un producto más, básicamente saber que estamos hablando de salud».
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