La investigación judicial por el accidente de tránsito que provocó la muerte de Lautaro Insúa, de 20 años, en Río Grande avanzó sobre una nueva hipótesis respecto de quién conducía el Volkswagen Gol al momento del impacto. A partir del análisis de cámaras de seguridad, la reconstrucción del recorrido y distintos informes periciales, la Fiscalía solicitó que Víctor Benjamín Chiguay, de 25 años, sea investigado por el delito de homicidio culposo o accidental agravado por la conducción imprudente de un vehículo.
El siniestro ocurrió el 4 de mayo, en inmediaciones de la rotonda del Cristo, sobre la salida norte de la ciudad. El automóvil circulaba en dirección a la Ruta Nacional 3 bajo una persistente lluvia cuando perdió adherencia sobre la calzada mojada y terminó impactando lateralmente contra una columna de alumbrado.
Como consecuencia de la violencia del choque, Insúa murió en el lugar. Chiguay, en tanto, fue encontrado fuera del habitáculo y prácticamente sin lesiones de consideración. Esta situación generó desde el comienzo un interrogante central para la investigación: determinar quién se encontraba al volante al momento del accidente.

La duda se profundizó debido a las características de las lesiones sufridas por la víctima. Insúa presentaba traumatismos en el lateral izquierdo de su cuerpo, compatibles con los que podría haber sufrido una persona ubicada en el sector del conductor. Además, era el propietario del vehículo. Chiguay, por su parte, había logrado salir del automóvil.
En los primeros momentos posteriores al siniestro, Chiguay manifestó que era quien conducía, aunque posteriormente habría modificado esa versión durante su atención médica. Ante las inconsistencias, el Juzgado de Instrucción N.º 3, a cargo de la jueza Cecilia Cataldo, ordenó una serie de medidas destinadas a reconstruir el recorrido realizado por el vehículo y establecer la ubicación de cada ocupante.
Las cámaras de seguridad ubicadas en las inmediaciones del lugar del impacto no permitieron determinar con claridad quién estaba al volante. Por ese motivo, los investigadores ampliaron el relevamiento hacia distintos puntos del trayecto realizado antes del accidente.
Una de las evidencias consideradas relevantes surgió de las imágenes obtenidas en una estación de servicio YPF de la Margen Sur. Allí, el Volkswagen Gol había ingresado para cargar combustible y las cámaras registraron a Chiguay ocupando el lugar del conductor.

A partir de ese registro se reconstruyó el tiempo estimado del recorrido entre la estación de servicio y el sitio donde finalmente ocurrió el choque. La secuencia temporal coincidió con el horario del accidente y no se detectaron otras paradas durante el trayecto analizado, lo que permitió a los investigadores sostener la hipótesis de que Chiguay continuaba al mando del vehículo hasta el momento del impacto.
A esta evidencia se sumaron los informes periciales sobre las lesiones de Insúa. Los estudios determinaron que los traumatismos que presentaba podían haber sido provocados por distintos golpes dentro del habitáculo, incluso por el contacto con la persona que se encontrara conduciendo.
De esta manera, las lesiones inicialmente consideradas como un posible indicio de que Insúa ocupaba el puesto del conductor no resultaron suficientes para descartar que se encontrara en otro sector del vehículo al momento del choque.
Con los elementos reunidos durante la investigación, la Fiscalía, a cargo del fiscal Ariel Pinno, presentó ante el juzgado un requerimiento para avanzar penalmente contra Chiguay por la muerte de Insúa, bajo la figura de homicidio culposo o accidental agravado por la conducción imprudente.
La causa deberá determinar ahora si la evidencia reunida permite establecer de manera definitiva quién conducía el Volkswagen Gol al momento del impacto y, en función de ello, las eventuales responsabilidades penales por el fatal accidente.
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