Este 19 de agosto se cumplen 78 años de la sanción de la Ley 13.229, que dio origen a la Universidad Obrera Nacional (UON), antecedente directo de la actual Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Su creación respondió a una concepción que buscaba vincular la educación superior con el trabajo y las necesidades de una Argentina en pleno proceso de industrialización.
La UON fue concebida para formar técnicos y profesionales capaces de acompañar el desarrollo productivo del país. Con el tiempo, aquella institución se transformó en la UTN, que conservó como rasgo distintivo su perfil tecnológico y una presencia federal sostenida a través de sus facultades regionales.
El aniversario también recupera una idea que el ingeniero Mario Ferreyra, ex decano de la Facultad Regional Tierra del Fuego y actual presidente de FUNDATEC, ha reivindicado en distintas oportunidades: el desarrollo de capacidades propias en materia tecnológica e industrial constituye una herramienta de soberanía.
“Cuando se asume el dominio de la tecnología y de la producción industrial, adquiere grados de libertad y soberanía que para los países dominantes son contrarios a sus intereses”, sostuvo Ferreyra al referirse al origen de la institución.

La creación de la Universidad Obrera Nacional estuvo estrechamente vinculada al mundo laboral. La propuesta buscaba ampliar el acceso a la educación superior y formar profesionales que respondieran a las demandas concretas de la industria. En ese contexto, la gratuidad universitaria contribuyó posteriormente a ampliar el acceso de sectores que históricamente habían quedado alejados de las aulas universitarias.
Ferreyra también destacó el papel de los trabajadores y dirigentes gremiales en la conformación de aquella universidad. Recordó que “en su composición directiva estaban todos los dirigentes de los gremios” y valoró especialmente la figura de Cecilio Pascual Conditi, quien fue su primer rector.
Para el dirigente fueguino, recuperar esa historia implica reconocer el carácter que tuvo aquella experiencia educativa. En ese sentido, destacó la “valentía de asumir la responsabilidad de conducir una casa de altos estudios hecha por trabajadores para dar satisfacción a la formación de profesionales requeridos por un plan político de industrialización del país”.
Desde Tierra del Fuego también se impulsaron acciones para preservar esa memoria. En 2019, durante la gestión de Ferreyra al frente de la Facultad Regional Tierra del Fuego, se promovió un homenaje a Juan Domingo Perón y Cecilio Pascual Conditi en la Quinta de San Vicente, donde se colocaron placas recordatorias surgidas por iniciativa de la Regional fueguina.
“La Universidad no debe tener una política partidaria sino académica y de reconocimiento de su historia como corresponde”, sostuvo entonces Ferreyra.
A 78 años de aquella decisión, el aniversario de la UTN vuelve a poner en discusión el vínculo entre educación superior, ciencia, tecnología y desarrollo productivo. En un contexto en el que las universidades públicas atraviesan reclamos vinculados a su financiamiento y al sostenimiento de la actividad académica y científica, la historia de la institución recupera especial relevancia.
La experiencia iniciada en 1948 dejó una definición que todavía forma parte de la identidad de la UTN: la formación profesional y el conocimiento tecnológico no son solamente herramientas para el crecimiento individual, sino también capacidades necesarias para que un país pueda desarrollar su propia industria y tomar decisiones sobre su futuro.
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