Después de más de dos décadas dedicada a la investigación penal y, en los últimos años, al abordaje de casos de violencia de género, la fiscal María Guadalupe Martire dejará el Ministerio Público Fiscal para iniciar su jubilación, a partir de este 1 de julio.
Su trayectoria estuvo íntegramente vinculada a la Fiscalía, donde comenzó como auxiliar en la mesa de entradas y, tras un sostenido crecimiento profesional, alcanzó el cargo de Fiscal Especializada en Violencia de Género e Intrafamiliar y Asistencia a la Víctima, en Ushuaia.
“Terminar mi carrera como Fiscal Especializada en Violencia de Género me parece increíble y representa para mí un orgullo inmenso”, confió Martire y agregó que “fue una gran responsabilidad y un desafío constante todos los días”.
En ese orden, precisó que “no solo por lo que significa el tratamiento con causas complejas, sino también por el compromiso humano que requiere trabajar con víctimas de violencia de genero que atraviesan situaciones de extrema vulnerabilidad. Procuré siempre desempeñarla con sensibilidad y respeto, con el compromiso que requiere para garantizar el acceso a justicia y la protección a las víctimas”.
El ingreso de Martire al Poder Judicial se produjo en mayo de 2005, cuando comenzó a desempeñarse en la Fiscalía del Distrito Judicial Sur. Al año siguiente obtuvo su designación definitiva, iniciando un recorrido profesional caracterizado por la incorporación de nuevas responsabilidades y el compromiso con la función judicial.

Su carrera fue creciendo de manera sostenida. En 2013 fue promovida a Prosecretaria, en 2018 asumió como Secretaria y, en 2023, fue designada Agente Fiscal del Distrito Judicial Sur, cargo desde el cual concluye su trayectoria en la Fiscalía Especializada en Violencia de Género e Intrafamiliar y Asistencia a las Víctimas.
Martire reconoció que atraviesa este momento con sentimientos encontrados: «con una profunda nostalgia, porque durante 21 años transité toda mi carrera judicial en la Fiscalía, desde mis comienzos en la mesa de entradas como auxiliar hasta llegar al cargo de fiscal. Aquí crecí profesional y personalmente, compartiendo el trabajo con muchas personas que me enseñaron y dejaron una huella en mi vida».
Al mismo tiempo, aseguró que afronta esta nueva etapa con serenidad y la satisfacción del deber cumplido, dado que “la función de fiscal implica una enorme responsabilidad y el abordaje cotidiano de situaciones muy sensibles, que demandan un gran compromiso”.
“Me voy con la gran satisfacción de haber dado siempre lo mejor de mí, con la tranquilidad del deber cumplido y con un profundo agradecimiento a todos los que me dieron la oportunidad, creyeron en mí y a todos mis colegas y compañeros que me acompañaron en este desafiante camino, que hoy culmina con mucho orgullo», concluyó.
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