Dos fuertes sismos registrados en Venezuela fueron detectados por la red sismológica de la Estación Astronómica Río Grande (EARG), dependiente de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la Universidad Nacional de La Plata.
Aunque el epicentro se ubicó a más de 6.800 kilómetros de Tierra del Fuego, las ondas sísmicas llegaron hasta Río Grande apenas 11 minutos después del evento y quedaron registradas por los instrumentos de la estación, según informó la UNLP.
El dato no solo confirma la sensibilidad de los equipos instalados en la ciudad, sino también la importancia de contar con redes científicas capaces de monitorear en tiempo real fenómenos que ocurren a gran distancia, pero que dejan señales medibles en distintos puntos del planeta.
Los sismos que sacudieron Venezuela
El episodio sísmico en Venezuela fue seguido por organismos internacionales debido a su magnitud y a los daños reportados en distintas zonas del país. Según reportes basados en información del Servicio Geológico de Estados Unidos, se trató de dos eventos de gran intensidad: uno de magnitud 7,2 y otro de 7,5, ocurridos con apenas 39 segundos de diferencia.
Distintos medios internacionales informaron sobre derrumbes, daños en infraestructura y operativos de rescate, mientras las cifras sobre víctimas y heridos permanecían sujetas a actualización.
La importancia de la Estación Astronómica Río GrandARG
La Estación Astronómica Río Grande es una institución científica con fuerte arraigo en Tierra del Fuego. Fue creada en 1979 y desde 1981 funciona como dependencia externa del CADIC-CONICET, con líneas de trabajo vinculadas a la geodesia, la geofísica, la atmósfera alta y el monitoreo de fenómenos naturales.
En materia sismológica, la EARG monitorea la actividad de la región desde 1999 y cuenta con estaciones instaladas en todo el territorio de la Isla Grande.
Esa red permite obtener datos sobre movimientos tectónicos en el extremo sur del continente, una zona donde la actividad geológica tiene relevancia científica y también preventiva.

Ciencia, territorio y prevención
El registro de los sismos ocurridos en Venezuela permite observar cómo viajan las ondas generadas por los movimientos de la Tierra. A la vez, vuelve a poner en valor el trabajo científico que se realiza desde Río Grande, con tecnología capaz de integrarse a redes de observación de alcance internacional.
La información producida por este tipo de estaciones no solo sirve para la investigación académica. También fortalece las herramientas disponibles para la gestión de emergencias, el trabajo junto a organismos como Defensa Civil y la comprensión de los riesgos naturales en territorios sísmicos como Tierra del Fuego.
La propia EARG trabaja en una región atravesada por el sistema de fallas Magallanes-Fagnano, asociado al límite entre las placas Sudamericana y de Scotia, un dato clave para entender por qué el monitoreo geodinámico y sísmico resulta estratégico en la provincia.
Río Grande en una red global de observación
Lo ocurrido con los sismos de Venezuela muestra que la emblematica estación científica ubicada en Río Grande puede registrar fenómenos ocurridos a miles de kilómetros y aportar datos relevantes para el estudio de la Tierra.
En ese sentido, la noticia excede la curiosidad técnica: confirma el valor de sostener capacidades científicas en el territorio fueguino y de integrar a la provincia en redes de conocimiento que permiten observar, medir y comprender fenómenos naturales de escala global.
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