El crecimiento de la morosidad en la Argentina y el cambio en el destino del crédito encienden una señal de alerta sobre la situación económica de las familias.
Para el economista riograndense Juan Pablo Deluca, el endeudamiento dejó de estar asociado a la compra de bienes durables y pasó a convertirse en una herramienta para afrontar gastos esenciales, una dinámica que, según sostuvo, termina agravando el problema por la acumulación de intereses y punitorios.
Durante una entrevista en ((La 97)) Radio Fueguina, el especialista explicó que «el crédito dejó de usarse para pagar los electrodomésticos y pasó a financiar comida o servicios. Ese es el gran problema que estamos teniendo».
A continuación, señaló que «estamos teniendo en este momento un récord histórico de morosidad, es decir, personas que no logran pagar lo que deben», y advirtió que el incumplimiento inicial deriva en una deuda cada vez mayor porque «a partir de ese momento te empiezan a cobrar intereses punitorios». En ese escenario, describió que «se arma una bola de nieve» hasta llegar a «una morosidad irrecuperable».
Deluca precisó que actualmente una de cada diez personas en la Argentina»no logró cumplir con el pago de créditos obtenidos tanto en entidades bancarias como en plataformas financieras.
A su entender, uno de los mecanismos que profundiza el problema es el pago del monto mínimo de la tarjeta de crédito. Según explicó, el saldo restante continúa financiándose y acumula intereses. «Hoy más o menos los bancos están cobrando un financiamiento del 60% de tasa anual», indicó para ejemplificar el costo que implica postergar el pago de una deuda.
El panorama resulta aún más complejo entre quienes recurren a billeteras virtuales para acceder a financiamiento. El economista sostuvo que muchas personas llegan a esas herramientas porque ya no califican para un crédito bancario y remarcó que el impacto es particularmente fuerte entre los más jóvenes: «Llegan ahí sobre todo los jóvenes. Y hoy sí, 1 de cada 10 familias de Argentina son morosas. En consecuencia, afirmó que «5 de cada 10 chicos de 18 a 30 años que usan plataformas financieras que pidieron, por ejemplo, un crédito en Mercado Pago, no lo lograron pagar en tiempo y forma».
Más allá de las consecuencias económicas, Deluca puso el foco en los efectos sociales que provoca el sobreendeudamiento. «Esto es un problema porque se vuelve una bola de nieve y tiene consecuencias no solo económicas», afirmó, antes de señalar que «causa vergüenza ante la deuda».
En ese marco, aseguró que «se esconde la deuda doméstica, no se cuenta en la mesa familiar, no se cuenta entre amigos, muchas veces no se le cuenta a la propia pareja», mientras que luego aparece una conducta de elusiva, «dejás de abrir el resumen, no atendés el teléfono, no mirás la aplicación. Entonces el problema parece que desaparece a la vista, pero no deja de crecer».
Consultado sobre las compras en cuotas, el economista consideró que el contexto actual modificó las condiciones que años atrás hacían más llevadero ese mecanismo de financiamiento. Explicó que la desaceleración de la inflación convive con una pérdida del poder adquisitivo y del empleo, por lo que «la cuota 12 se junta con otras cuotas que voy sacando y voy arrastrando y pega muy fuerte».
Además, vinculó esa situación con la caída de la actividad económica y recordó que «en particular en Río Grande estamos hablando de la pérdida de 10.000 puestos de trabajo formales», un fenómeno que, según indicó, termina impactando sobre el consumo en toda la economía. Frente a ese escenario, recomendó: «evitemos las cuotas, seamos más cortos en el plazo de pago para tener más controlado y que nuestras finanzas domésticas sean un poquito más sanas».
Respecto de las posibilidades de revertir la situación de quienes ya se encuentran en mora, Deluca fue categórico: «como están planteadas las condiciones hoy, no hay salida». No obstante, insistió en la importancia de exteriorizar el problema porque «hay que comunicarlo, es importante nombrarlo para sacárselo de encima y quizá alguien te puede dar una mano».
También sostuvo que no se trata de una dificultad individual sino de un fenómeno extendido: «no se trata de un fracaso de administración personal, hoy estamos hablando que 6 millones de argentinos están en este problema». A ello sumó que las tasas aplicadas por algunas plataformas financieras agravan aún más el cuadro.
En relación con Tierra del Fuego, el economista señaló que la provincia no figura entre las de mayor morosidad, aunque sí lidera el monto promedio de deuda dentro de la Patagonia. «La deuda media fueguina es de $1.126.000 por deudor. Es decir la más alta de la Patagonia», afirmó. Comparó esa cifra con la de la Ciudad de Buenos Aires, donde «esta deuda promedio por cada porteño es de $700.000», y concluyó que el elevado nivel de endeudamiento provincial debe analizarse junto con la pérdida de puestos de trabajo y el deterioro de los ingresos registrado en los últimos meses.
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