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"Chicos que crecen"

Karina Fernández: entre dudas y búsquedas, encontró su lugar en el aula

La profesora de Historia reconstruye su periplo hacia la enseñanza y el modo en que la búsqueda de su vocación dejó marcas que hoy comparte con sus estudiantes. La charla en ((La 97)) Radio Fueguina.

En el segmento “Chicos que Crecen” del programa “Un gran día”, por ((La 97)) Radio Fueguina, Karina Fernández compartió el recorrido personal que la llevó desde los mandatos familiares y los cambios de carrera hasta encontrar su vocación como profesora de Historia.

Su historia está atravesada por la búsqueda de un camino propio, el desarraigo de estudiar lejos de la isla y, finalmente, el regreso con un título que le permitió proyectarse desde el aula.

Soy profesora y no siempre quise serlo. Fue algo que surgió cuando estaba estudiando en la universidad”, contó, al describir cómo durante años convivieron el deseo personal y las expectativas familiares.

“Cuando era más chica quería ser peluquera”, recordó, y señaló que en su entorno existía una fuerte valoración por la formación académica, sostenida como un mandato.

Ese contexto hizo que su decisión no fuera inmediata. Inicialmente se inclinó por otra orientación, pero el proceso la fue reencauzando. “Cuando estaba estudiando ya en la universidad había empezado con la idea de ser historiadora del arte”, explicó, aunque pronto advirtió un quiebre: “Me di cuenta de que estaba muy lejos de toda mi formación previa”.

Fue entonces cuando apareció el profesorado, una experiencia que terminó de definir su rumbo. “Cuando entré en todo ese mundo me fascinó”, expresó.

El camino, sin embargo, no fue lineal. Karina atravesó distintas etapas, alternando estudios y trabajo, con varios intentos que no lograban completarla. “Me tomé varios años porque empecé a trabajar, volví a Ushuaia y empecé a estudiar turismo”, relató.

Pero nuevamente surgieron dudas: “Cuando estaba en segundo año me di cuenta de que no era para mí, entonces dejé y me pasé a hotelería”. Más adelante, volvió a cambiar de rumbo: “Después me cambié a gestión cultural y ahí ya me di cuenta de que habían pasado muchos años”.

El punto de inflexión llegó con la posibilidad de estudiar en Bahía Blanca, una experiencia que abrió una nueva etapa. “Conversando con mi papá y mi mamá se dio la posibilidad de que me fuera a estudiar a Bahía Blanca”, contó. A pesar de la distancia, el objetivo siempre estuvo claro: “El horizonte siempre fue volver a Río Grande, pero con un título”.

Ese objetivo se concretó en 2018, en un momento cargado de emoción. “Me recibí en 2018, fue un día muy emotivo para mí porque algo se cerró”, recordó. “Siempre les digo a mi mamá y a mi papá que algo en mí se cerró ese día”.

El logro también tuvo un fuerte componente familiar. “Todos mis hermanos también se pudieron recibir y eso fue un orgullo muy grande para mis papás”, destacó.

Hoy, Karina traslada esa experiencia al aula, donde da clases en sexto año del secundario, y la convierte en herramienta para acompañar a sus estudiantes. “Yo lo hablo mucho con ellos”, señaló, al reconocer que muchos jóvenes aún no tienen definido su futuro.

Por eso, comparte su propia historia como referencia: “Yo les cuento mi experiencia porque yo tampoco sabía qué iba a hacer”, y valoró “la posibilidad de ir conociéndome y descubrir qué era lo que realmente deseaba para mi vida”.

En esa mirada, los años de búsqueda dejan de ser una incertidumbre para convertirse en aprendizaje.

También aparece el peso del desarraigo, una experiencia común para quienes deben dejar la isla para estudiar. “Uno lo siente cuando se va, me imagino que muchos chicos que se han ido lo han vivido”, reflexionó.

Sin embargo, consideró que ese proceso también aporta valor: las vivencias, las distancias y los desafíos terminan moldeando la identidad y resignificando los logros alcanzados.

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