El Senado aprobó en general la reforma laboral impulsada por el Gobierno tras una sesión que se extendió por más de 15 horas. La iniciativa obtuvo el respaldo de los 20 senadores de La Libertad Avanza, junto a legisladores de la UCR, el PRO y bloques provinciales como Provincias Unidas, Frente Cívico, La Neuquinidad, Primero los Salteños y Despierta Chubut.
El oficialismo también contó con el aval político de los gobernadores Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Ignacio Torres (Chubut), Rolando Figueroa (Neuquén), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Martín Llaryora (Córdoba) y Hugo Passalacqua (Misiones).
En tanto, el interbloque peronista y senadores de Santa Cruz reunieron 30 votos en contra. Desde la oposición denunciaron que el proyecto es “inconstitucional” y que vulnera derechos laborales.
La ley contempla incentivos para la formalización del empleo, topes a las indemnizaciones, habilitación de convenios por empresa, banco de horas y límites al derecho de huelga en servicios esenciales. Durante el debate en particular, el oficialismo rechazó cambios propuestos por el peronismo y avanzó con que los aportes a gremios pasen a ser voluntarios.
El debate estuvo marcado por fuertes cruces. Mientras Patricia Bullrich defendió la iniciativa como una “modernización necesaria”, José Mayans advirtió que la norma “va a fracacasar” y Mariano Recalde sostuvo que “no está pensada para generar trabajo”.
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