Mapa de EE.UU. con símbolos del suroeste: amapolas de California, cactus saguaro, yuca, aves y flores de azahar con naranjas.
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Huella hispana

Estados de EE.UU. con símbolos de origen español

Desde Texas y Nuevo México hasta California y Arizona: símbolos oficiales —aves, flores y plantas— con rastros de la herencia hispana en EE.UU.

Cuando visitaba California el año pasado, me llamó la atención algo curioso: la flor oficial del estado, la amapola dorada, tiene su nombre científico parcialmente en español – Eschscholzia californica. Bueno, en realidad el «californica» viene del latín, pero California misma es palabra española. Y así empecé a investigar cuántos estados de EE.UU. tienen símbolos oficiales que guardan conexión con la herencia hispana.

No es coincidencia. El suroeste americano fue territorio español durante más de dos siglos antes de pasar a México y luego a Estados Unidos. Y esa historia dejó marcas profundas que van mucho más allá de los nombres de ciudades.

Texas y su sinsonte

El mockingbird de Texas (Mimus polyglottos) fue declarado ave estatal en 1927. Los texanos argumentaron que este pájaro representaba el espíritu combativo del estado, pero pocos mencionan que los primeros registros escritos sobre esta ave en la región provienen de exploradores españoles del siglo XVIII. El cenzontle, como lo llamaban, ya era conocido por las tribus nativas y los colonos españoles mucho antes de la independencia de Texas.

Nuevo México: todo es diferente ahí

Nuevo México mantiene una relación única con su pasado hispano. Su flor estatal es la yucca, planta que los españoles encontraron al llegar y que las poblaciones indígenas ya utilizaban para múltiples propósitos. El estado también adoptó el roadrunner como ave oficial – el correcaminos, otro nombre que nos llega directo del español coloquial de la región.

Lo interesante de USA Symbol es que los símbolos oficiales reflejan historia real, no nostalgia inventada. Nuevo México no eligió estos símbolos por ser exóticos sino porque realmente formaban parte del paisaje cultural que heredaron.

California: más que nombres bonitos

La osa grizzly en la bandera californiana ya está extinta, pero el Golden Poppy sigue cubriendo las colinas cada primavera. Los misioneros españoles ya conocían estas flores, aunque no fueron ellos quienes las nombraron oficialmente. El geólogo y botánico Adelbert von Chamisso las describió científicamente en 1820, pero para entonces ya llevaban décadas siendo parte del paisaje documentado por los californianos de habla española.

Arizona y el cactus saguaro

Arizona eligió el saguaro como su planta estatal en 1931. Este cactus gigante, que puede vivir 200 años, fue venerado por los pueblos Tohono O’odham mucho antes de que llegaran los españoles. Pero fueron los exploradores hispanos quienes primero lo documentaron para el mundo occidental, describiéndolo en sus crónicas de expedición.

¿Por qué importa esto ahora?

Vivimos tiempos donde la historia se simplifica demasiado. O todo es celebración acrítica o todo es condena absoluta. Pero la realidad de cómo se formó el suroeste americano es más compleja. Los símbolos estatales nos recuerdan que hubo continuidad cultural, no solo ruptura. Las plantas y animales que se convirtieron en emblemas oficiales ya estaban ahí, nombrados y conocidos por poblaciones que hablaban español.

No se trata de reclamar crédito ni de politizar flores y pájaros. Se trata de reconocer que la identidad de estos estados se construyó sobre múltiples capas de historia. El español no fue idioma extranjero en California, Texas o Nuevo México – fue el primer idioma europeo que se habló ahí de forma continua.

Cuando revisas los 50 estados y sus símbolos oficiales, desde aves hasta árboles, notas estos ecos históricos por todas partes. Florida con su azahar (orange blossom), Nevada con su artemisia (sagebrush), Colorado con su columbine que los españoles ya habían observado siglos atrás.

Me pareció fascinante descubrir todo esto mientras preparaba un viaje por carretera el verano pasado. Ahora cuando cruzo estos estados, veo los símbolos oficiales con otros ojos. No son solo designaciones arbitrarias de legislaturas aburridas – son pequeñas cápsulas de historia que conectan el presente con un pasado multicultural que a veces preferimos olvidar o simplificar.

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