El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) incorporó en la edición actual de su atlas escolar una proyección cartográfica donde las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur aparecen integradas al territorio de la República Argentina.
Esta decisión técnica, emanada del principal organismo estadístico brasileño, constituye un explícito y valioso respaldo simbólico a la legítima e imprescriptible reclamación de soberanía argentina sobre el archipiélago austral.
La acción se enmarca en una visión geopolítica que busca posicionar a Brasil, y al Sur global, en un lugar central, reflejando a través de la cartografía decisiones de carácter político, cultural y diplomático.
Este firme acompañamiento internacional opera como un espejo que refleja, por contraste, una realidad doméstica preocupante.
En Argentina, la causa Malvinas parece sufrir un progresivo desdibujamiento en la agenda práctica del gobierno nacional, el cual ha privilegiado una política de acercamiento y cooperación, incluso en materia de Defensa, con el Reino Unido, la potencia ocupante.
Esta tendencia encuentra un inquietante paralelo en sectores de la esfera privada local. Recientemente, durante un congreso internacional realizado en Ushuaia, capital de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, se utilizó en presentaciones oficiales la denominación colonial «Falkland Islands» y una cartografía que no las integraba a Argentina, generando justificada controversia.
El episodio, atribuido a un error protocolario por los organizadores pero leído por amplios sectores como un síntoma, expuso una visión tecnocrática y economicista que prioriza una proyección internacional abstracta por sobre el principio soberano.
Así, mientras Brasil, a través de un acto concreto de Estado, fortalece el reclamo argentino, dentro del país se observa una dualidad: por un lado, la cartografía oficial nacional mantiene inalterable su posición, y por otro, ciertas prácticas gubernamentales y de élites empresariales en el mismo territorio reclamado parecen minimizar, voluntaria o negligentemente, la centralidad de la cuestión Malvinas, desoyendo el sentimiento mayoritario y el mandato constitucional de recuperar el ejercicio pleno de la soberanía.
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