El circuito turístico binacional conocido como Ruta del Fuego dará su primera presentación a fines de este mes de septiembre, tras varios años de trabajo entre instituciones públicas y el sector privado de ambos países.
Stella Alazard, directora provincial de Desarrollo y Gestión de Zona Centro y Norte del INFUETUR, repasó los alcances de la iniciativa en el programa “Radio Noticias”.
Alazard explicó que los destinos emergentes en materia de turismo requieren tiempo para madurar y que la complejidad se multiplica cuando el proyecto es binacional.
“Hay que gestionar, hay que coordinar”, afirmó, y destacó los avances alcanzados junto a las tres comunas de la Tierra del Fuego chilena, Timaukel, Porvenir y Primavera, y los dos nodos argentinos del circuito, Río Grande y Tolhuin.
La propuesta se apoya en dos pasos fronterizos, San Sebastián y Bella Vista, que resultan fundamentales para unir los atractivos de ambos países.
La funcionaria aclaró que Ushuaia, como destino consolidado, no quedará fuera de la ruta, aunque el énfasis está puesto en los cinco nodos que necesitan impulso.
La apuesta combina pesca deportiva, avistaje de aves y el patrimonio cultural y natural de la región.
Se trata de un turismo de nicho, de intereses especiales, distinto del convencional que llega a Ushuaia. “Es una demanda que ya conoce los destinos consolidados y busca otra propuesta”, sostuvo Alazard en ((La 97)) Radio Fueguina.
Mencionó que el visitante puede encontrarse con paisajes prístinos, en contacto con las comunidades locales y casi como protagonista del recorrido.
La fortaleza de esos entornos poco explorados convive con una debilidad concreta, la falta de infraestructura turística. “Tenemos que trabajar muchísimo en los servicios turísticos”, advirtió, ya que las comunidades aún deben reunir hotelería, gastronomía, transportes y guías para atender a los visitantes.
En ese punto, remarcó la intención de priorizar la mano de obra local y generar un derrame sobre las comunidades.
El diseño del circuito reserva un rol estratégico para Río Grande, por su cercanía a los dos pasos fronterizos, como polo de servicios donde los viajeros deban pernoctar, abastecerse y consumir en el comercio local.
Tolhuin, por su parte, articula el tramo argentino con las áreas protegidas que lo rodean. Alazard destacó el desarrollo de la comuna de Timaukel, en el sur chileno, que tendrá un nexo clave con Río Grande a través del paso Bella Vista y la ruta complementaria.
Comentarios