El cierre del período de “conciliación voluntaria” entre la UOM seccional Río Grande y el Grupo Mirgor dejó abierto un escenario de incertidumbre en las plantas fabriles de las tres razones sociales que integran el conglomerado empresario. Las condiciones laborales, las desvinculaciones, las licencias con goce de haberes y la discusión sobre la vigencia del Convenio Colectivo de Trabajo forman parte de un conflicto que, por el momento, continúa sin una definición de fondo.
A partir de lo ocurrido durante las últimas 36 horas, el pasado viernes 25 de septiembre se realizaron asambleas en las distintas fábricas de Río Grande, luego de que finalizara la denominada “conciliación voluntaria”.
Esta instancia había comenzado después del período de “conciliación obligatoria” dispuesto a partir de la intervención del Ministerio de Trabajo de Tierra del Fuego, tras el anuncio de Mirgor sobre el despido de 300 trabajadores.
Durante las asambleas se pusieron en discusión distintos puntos vinculados con la organización laboral y salarial. Entre ellos aparecen el denominado “blindaje de autopartes”, la implementación de un “banco de horas”, un esquema salarial que llevaría a los trabajadores ingresantes a percibir alrededor de “$800.000 de sueldo” y la “eliminación de las categorías laborales”.
Las votaciones realizadas en cada una de las empresas también reflejaron posiciones diferentes entre los trabajadores. Según la información surgida desde las propias plantas, en FAMAR se habría votado negativamente, mientras que en Mirgor los trabajadores habrían optado por abstenerse. En Brightstar, en tanto, la postura habría sido favorable.
La diferencia en los resultados volvió a dejar expuesta la división existente entre los trabajadores de las distintas razones sociales y, de acuerdo con el mismo relevamiento, dejó nuevamente la discusión en una especie de “foja cero”.
A este escenario se suma la situación de seis delegados gremiales que todavía no tendría una definición concreta. Entre las alternativas aparece la continuidad de Marcos Linares, quien además ocupa el cargo de secretario adjunto de la seccional, mientras que también resta conocer qué postura adoptarán los otros cinco representantes.
En este punto, trascendió de manera extraoficial que algunos delegados ya habrían acordado sus desvinculaciones, aunque la situación no estaría definida para el conjunto de los representantes.
Por otra parte, Mirgor habría extendido las “licencias con goce de haberes” que habían sido otorgadas recientemente a más de 30 trabajadores pertenecientes a distintos sectores y razones sociales.
El conflicto también genera preocupación por las condiciones en las que se desarrolla actualmente la actividad dentro de las plantas. Trabajadores consultados manifestaron atravesar situaciones que describen como “presión laboral” y “estrés laboral”, además de señalar la existencia de cuadros de “depresión” asociados al contexto que atraviesan.
En este marco, la discusión excede las cuestiones salariales y alcanza directamente a las condiciones históricas de trabajo en la industria electrónica fueguina. Para los trabajadores, uno de los principales interrogantes pasa por determinar qué alcance tendrá el Convenio Colectivo de Trabajo y si las modificaciones que se encuentran en debate podrían derivar en nuevas modalidades de contratación y organización laboral.
Por el momento, las definiciones de fondo continúan pendientes y el conflicto permanece abierto. El escenario que quedó tras el cierre de la conciliación vuelve a poner en discusión las condiciones laborales dentro del Grupo Mirgor y el futuro de los trabajadores de sus tres razones sociales en Río Grande.
Desde el sector gremial también vinculan el escenario con las decisiones impulsadas por el Gobierno nacional en materia de reformas laborales y con la reciente intervención judicial del Secretariado Nacional de la UOM, a la que señalan como un factor que podría incidir en el debilitamiento de las estructuras sindicales.
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