El gerente general del Banco Tierra del Fuego, Juan Duarte, sostuvo que las nuevas líneas de reestructuración fueron diseñadas como una respuesta ante el crecimiento de la mora y el deterioro de la capacidad de pago de numerosas familias. La propuesta combina distintas alternativas y exige un análisis particular de cada caso para adecuar los compromisos a los ingresos disponibles.
Durante una entrevista con ((La 97)) Radio Fueguina, Duarte informó que, en apenas una semana de vigencia, la entidad logró asistir de manera concreta a 212 clientes por 2.000 millones de pesos. Para el directivo, el número confirma que las herramientas diseñadas encuentran una demanda importante, aunque también revela la magnitud de las dificultades financieras que atraviesan los hogares.
“Llevamos una semana con esta línea recién, es bastante prematuro y los resultados son muy buenos en materia de la cantidad de consultas, reestructuraciones y alivio financiero que hemos podido llevar”, expresó. Sin embargo, añadió una lectura sobre el contexto: “Nos gustaría tener las sucursales llenas por otro motivo, no por esto, sinceramente”.
Según relató, el Banco comenzó a advertir el aumento de la mora hace cerca de un año, cuando los indicadores internos marcaron un crecimiento sostenido. A comienzos de 2026 se lanzó una primera línea de consolidación, que alcanzó a un grupo de clientes y permitió reducir la reincidencia en los incumplimientos. Pero la continuidad de la crisis obligó a ampliar y rediseñar el esquema. “La situación tampoco era la misma que la que tenemos ahora. A pesar de todo, fue exitosa”, evaluó sobre aquella experiencia.
Frente a nuevos casos y clientes que no habían ingresado en esa instancia, precisó que el actual programa apunta a una intervención “más analizada, segmentada”, con prioridad para quienes disponen de ingresos más bajos.
Duarte explicó que esas familias acceden a mejores tasas, mayores plazos de devolución y períodos de gracia que pueden llegar a seis meses antes del vencimiento de la primera cuota. La condición de acceso y las características de cada solución dependen de cuánto representa la deuda en relación con los ingresos mensuales del cliente.
La finalidad, además, no se limita a resolver obligaciones ya impagas. El Banco busca intervenir antes de que una persona caiga en una refinanciación que, si bien puede aliviar la cuota inmediata, podría dificultar luego el acceso a nuevas herramientas financieras. “Una de las líneas que tenemos es evitar que las personas vayan a una refinanciación”, explicó Duarte.
Para ello, el mecanismo puede reunir deudas existentes, extender plazos, incorporar meses de gracia y reducir la tasa. “Juntamos las deudas, le damos mayor plazo, le damos plazo de gracia, le bajamos la tasa”, resumió el gerente, al señalar que el propósito es evitar que el cliente quede financieramente condicionado mientras intenta ordenar su economía.
La aplicación de estas alternativas se realiza de forma presencial y con evaluación individual. “Es cliente por cliente, es uno a uno, cara a cara. Acá no hay un home banking o un teléfono”, remarcó. Por ello, pidió paciencia a quienes concurran a las sucursales, ya que cada situación debe ser escuchada para asignar la línea adecuada.
Duarte indicó que el esfuerzo se complementa con acciones destinadas a sostener gastos esenciales. El programa incluye hasta diez cuotas sin interés y descuentos en farmacias adheridas, además de tres cuotas sin interés en comercios de cercanía. “Todo lo que veas sin interés, lo absorbe el banco”, afirmó.
Finalmente, definió estas medidas como parte del rol de la banca pública. “El objetivo uno es ayudar a las familias a que salgan de esta deuda”, sostuvo, con la expectativa de que, una vez contenida la mora, el Banco pueda retomar con mayor fuerza otros proyectos de financiamiento y modernización.
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