Mariano Valdéz, argentino radicado en Mallorca, ofreció una crónica del otro lado del charco, donde la tensión se mezcla con una certeza: para muchos argentinos, la verdadera final ya pasó.
“Yo sinceramente lo digo totalmente con transparencia como argentino: creo que la final fue anoche. Ese es el partido que quería que se gane, lo otro es gula, vamos a sumar y lógicamente, pero ese es el postre”, afirma Valdéz, en referencia al triunfo argentino ante Inglaterra en semifinales.
Desde Palma, la capital de Mallorca, describe un fenómeno difícil de ignorar. “Acá lo vivimos como si estuviéramos en Argentina. Hubo 10 o 15 mil personas celebrando en lo que sería el obelisco de Palma, fuegos artificiales, gente convocada más allá de los movimientos de las diferentes agrupaciones de equipos argentinos”, relata.
La celebración fue tan masiva que las autoridades ya tomaron medidas: “Para el domingo nos separaron para poner un fan zone, una zona de hinchas en el estacionamiento de la cancha del Mallorca, para tratar de hacer un corralito y tener a la cantidad de argentinos que pueden entrar ahí, alrededor de 5000, para ver el partido en una zona segura”.
Valdéz no esquiva las controversias. Reconoce que entre los argentinos circula un rumor persistente: que el Mundial está arreglado para que Messi se retire con la copa.
“Hay una sensación de que está todo arreglado, que está comprado, que Infantino influye, gente que nunca pisa una tribuna. Pero yo no vi nada que justifique pensar de una forma así, más de una asociación de fútbol que no se caracteriza por ser acaudalada para poder comprar mundiales”, cuestiona.
A su juicio, ese discurso esconde otra cosa: “Creo que hay miedo por lo que genera Argentina y a partir de la demostración de garra, fútbol y concentración que genera un miedo adicional”.
Sobre el camino de España hasta la final, el análisis es revelador. “Es difícil arrogarse la voz única de todo un país que también es bastante diverso, pero un poco la sensación generalizada fue como que cada uno jugó su final antes”.
“El rival a vencer para España claramente era Francia, la mejor selección, la que mejor jugaba, la que mejores jugadores tiene y que venía arrollando a todos los rivales, y lo vivieron como un éxito muy grande”, explica.
Y agrega: “Acá hay muchas expectativas, no es un país que esté acostumbrado a llegar a finales, la última fue hace 16 años, pero la sensación de haber dado el paso más importante es la que ahora deja el pensamiento de que gane un poco el mejor y que están un poquito más relajados”.
“Claramente la selección española es muy fuerte, anularon a Francia que era realmente la selección a batir y no lo dejaron jugar, entonces hay una confianza muy grande pero a la vez respeto por lo que genera Argentina como movimiento”, contrasta.
El hincha confeso de Boca habla desde una identidad futbolera muy particular. “Argentino soy indudablemente, pero en el fútbol a mí me mueve el azul y amarillo. Cuando veo una pelota rodando quiero que gane Boca y solo Boca, y bajo ese contexto me movilizó muchísimo, puntualmente por encima de cualquier otro, por el Diego, por la historia”, afirmó en referencia a la semifinal ganada ante los británicos.
Para cerrar, Valdéz comparte una imagen que condensa lo que significa vivir una final del mundo desde el exilio. “Estaba hablando con un excombatiente de Malvinas que vive acá en Mallorca y se vive de una forma muy especial a distancia”, concluye.
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