Jorge Macri defendió la política de seguridad de su gestión con una afirmación fuerte: sostuvo que Buenos Aires tiene los índices de delito más bajos de su historia y que es una de las ciudades más seguras de América Latina.
El Mapa del Delito 2025 ofrece varios números que respaldan la primera parte de esa frase. La discusión se vuelve más compleja cuando esos registros se usan para ubicar a la Ciudad dentro de un ranking regional de seguridad urbana.
Qué muestran los datos oficiales sobre delitos en CABA
Según la información difundida por el Gobierno porteño, en 2025 bajaron varios indicadores centrales del delito en la Ciudad de Buenos Aires. El informe registró 78 homicidios, una tasa de 2,5 cada 100.000 habitantes, y 50.069 robos totales, un 27% menos que en 2024.
También hubo descensos en otros delitos de alto impacto. Los robos con armas fueron 5.566, con una caída interanual del 34%, mientras que los robos de automóviles llegaron a 524 casos, un 54% menos que el año anterior. Los hurtos, por su parte, sumaron 49.641 hechos, con una baja del 21%.
En ese tramo, la frase de Macri encuentra respaldo en los datos oficiales. Los delitos registrados que integran el Mapa del Delito muestran una baja marcada, y algunas categorías llegaron a sus niveles más bajos desde que existen estadísticas comparables, sin contar los años de pandemia, cuando la circulación estuvo alterada por las restricciones sanitarias.
La base de datos abiertos de la Ciudad también permite consultar los registros de homicidios, hurtos, lesiones y robos. Ese punto es relevante porque la discusión no se apoya solo en una declaración política, sino en una serie estadística publicada por el propio Gobierno porteño.
El límite de hablar de “ciudad más segura”
La comparación con otras ciudades de América Latina requiere más cuidado. Para sostener que Buenos Aires está entre las más seguras de la región suele tomarse la tasa de homicidios, porque es uno de los indicadores más usados para comparar territorios distintos.
Ese criterio favorece a CABA. Una tasa de 2,5 homicidios cada 100.000 habitantes es baja frente a los niveles habituales de muchas capitales latinoamericanas. Pero seguridad no es exactamente lo mismo que homicidios.
Robos, hurtos, lesiones, amenazas, percepción de riesgo y delitos no denunciados también forman parte de la experiencia cotidiana de inseguridad. Una ciudad puede tener una tasa baja de homicidios y, al mismo tiempo, mantener problemas persistentes en otras modalidades delictivas.
Además, las comparaciones regionales no siempre parten de bases equivalentes. No todos los países publican datos con la misma frecuencia, con los mismos criterios ni sobre los mismos períodos. Comparar un registro actualizado de CABA con cifras más antiguas de otras ciudades puede ordenar el ranking de una manera que no necesariamente refleja una foto homogénea de la región.
Por qué la baja del delito no agota la discusión
El Mapa del Delito mide hechos registrados. Eso permite seguir tendencias y observar si determinados delitos suben o bajan, pero no equivale a contar todos los hechos ocurridos.
En delitos como robos, hurtos o lesiones, una parte de los episodios puede no ser denunciada. Esa diferencia, conocida como cifra negra, no invalida la estadística oficial, pero sí marca un límite: los datos muestran el comportamiento de los delitos registrados, no la totalidad de la inseguridad vivida por los vecinos.
También hay diferencias dentro del propio informe. Mientras el robo automotor y los robos con armas bajaron con fuerza, los robos cometidos bajo la modalidad de motochorros tuvieron una caída mucho menor, del 3% en 2025. Ese contraste muestra que no todas las formas de delito evolucionaron de la misma manera.
La percepción social agrega otra capa. Una baja en las denuncias puede convivir con zonas, horarios o situaciones en las que los vecinos siguen sintiendo riesgo. Por eso, la mejora estadística es importante, pero no reemplaza por completo la discusión sobre prevención, presencia policial, controles y respuesta judicial.
Qué se puede afirmar sobre la frase de Jorge Macri
Con los datos disponibles, es razonable afirmar que CABA tuvo en 2025 una mejora marcada en varios delitos registrados. También es cierto que la tasa de homicidios ubica a la Ciudad en un nivel bajo dentro del contexto regional.
La frase requiere más matices cuando transforma esos indicadores en una conclusión amplia sobre la seguridad en América Latina. La parte más sólida está en la baja de delitos denunciados y en la tasa de homicidios. La parte más discutible aparece cuando esos datos se convierten en una afirmación general sobre la seguridad urbana.
El balance, entonces, no es lineal. Los números favorecen el argumento del Gobierno porteño, pero no alcanzan por sí solos para cerrar la discusión. Para sostener una comparación regional más fuerte harían falta datos homogéneos, actualizados y comparables sobre distintas formas de delito, no solo sobre homicidios.
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