Con la llegada de las bajas temperaturas y el uso intensivo de calefactores, crece también el riesgo de intoxicación por monóxido de carbono. Desde la División de Bomberos de la Policía brindaron una serie de recomendaciones para prevenir accidentes en los hogares.
El jefe a cargo de la dependencia, comisario inspector Cristian Sepúlveda, habló sobre el tema en ((La 97)) Radio Fueguina, y aclaró algunos conceptos clave sobre este gas tóxico.
“El monóxido de carbono es un gas incoloro, inodoro e insípido. No tiene olor, no tiene color y tampoco es irritante”, explicó. En ese sentido, advirtió que muchas personas creen erróneamente que produce irritación en los ojos o la garganta, cuando en realidad no genera ese tipo de señales.
Según indicó, una de las maneras más simples de detectar un posible problema es observar el color de la llama de los artefactos a gas. “Una buena combustión tiene que ser de color celeste. Los colores amarillo, naranja o rojo indican que el artefacto está emitiendo monóxido de carbono”, señaló.
Sepúlveda detalló que, incluso si la llama piloto es azul, hay que prestar atención cuando al aumentar la intensidad aparecen tonos amarillos o anaranjados, ya que eso también evidencia una combustión deficiente.
El comisario inspector explicó además que el monóxido se dispersa rápidamente en los ambientes y que el principal factor de riesgo es el tiempo de exposición. “Cuando una persona duerme permanece muchas horas dentro del mismo ambiente. Si la exposición supera las diez o doce horas, comienzan a aparecer síntomas”, afirmó.
Entre las principales medidas de prevención, recomendó realizar controles periódicos de los artefactos a gas con un profesional matriculado. “Lo ideal es hacer una revisión al menos una vez al año y, si ya se hizo en verano, volver a controlarlos antes del invierno”, sostuvo.
También alertó sobre una práctica frecuente en la provincia: cubrir los tirajes de salida de los calefactores para evitar que el viento apague la llama. “Muchas veces les hacen una especie de casita o recubrimiento, pero eso provoca que los gases no salgan al exterior y vuelvan al interior de la vivienda”, explicó.
La ventilación adecuada es otro aspecto fundamental. “Las viviendas deberían tener dos rejillas de ventilación: una en la parte baja y otra cerca del techo, especialmente cuando hay artefactos a gas”, indicó.
Respecto de los síntomas de intoxicación, mencionó mareos persistentes, vómitos, desmayos y, en casos de exposición prolongada, consecuencias fatales.
Por último, remarcó que la prevención debe mantenerse durante todo el año. “No es un tema solamente del invierno. Cualquier artefacto que funcione de manera irregular puede estar emitiendo monóxido de carbono en cualquier momento”, concluyó.
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