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Chicos Que Crecen

Pedro Lencina: escribir, enseñar y producir mensajes en comunidad

Pedro Lencina, comunicador social, docente y escritor, pasa por ((La 97)) Radio Fueguina para contar su camino.

Pedro Lencina es comunicador social, docente y escritor. En el segmento “Chicos que Crecen” del programa “Un Gran Día”, por ((La 97)) Radio Fueguina, sostiene una idea que atraviesa todo su trabajo: la comunicación no es solo informar, sino construir sentido, escuchar y crear desde una sensibilidad artística.

“Trabajamos con la comunicación, trabajamos con el lenguaje, pero también producimos y tenemos esa cualidad de esa veta artística, de crear a través de lo que hacemos”, explica sobre su mirada del oficio. En ese camino, la vida cotidiana también aparece como motor creativo: “uno va mirando en la calle”.

En su recorrido personal, el lenguaje lo fue llevando hacia la poesía y la escritura. “A mí me pasa más con el lenguaje, con la poesía, con la escritura”, señala, abriendo paso a una agenda donde los talleres ocupan un lugar central. Actualmente prepara un taller junto a la Editora Cultural TDF para el 30 de abril, con una propuesta que busca descubrir la poesía en lo cotidiano: “Esto de ver ejemplos y ver cómo la poesía está en lo cotidiano, y ver cómo la poesía es importante, y ver cómo nos expresamos”.

Para Lencina, Río Grande cuenta con una escena creativa amplia, aunque muchas veces poco visible. “Hay muchos artistas en Río Grande, hay muchos artistas de todas las disciplinas y muchos escritores y escritoras que están por ahí solapados, y por ahí se presentan de a poquito en los eventos”. De allí surge la necesidad de generar espacios que funcionen como impulso, donde compartir, revisar ideas y dar forma a proyectos.

La escritura, afirma, cambia cuando se vuelve colectiva. Si bien reconoce la soledad del proceso —“cuando uno escribe está solo frente a la hoja en blanco”—, destaca el valor del encuentro: “en comunidad lo que sucede es que un fueguito hace que otros fueguitos se enciendan”. En ese ámbito, el trabajo no se limita a cuestiones técnicas, sino que también apunta al estilo y al sentido de lo que cada persona quiere decir.

“Se enseña particularmente con distintas correcciones que tienen que ver con cosas comunes de gramática, que también hago como profe, pero más que nada el estilo y también desarrollar lo que uno verdaderamente quiere decir, qué es lo que uno está buscando decir y también leer mucha lectura”. En esa línea, sostiene que escribir también es leer: “Creo que los talleres de escritura son talleres de lectura en realidad”.

El intercambio, asegura, potencia el proceso creativo: “Es donde uno hace eso, ve otro fueguito, se ven otras personas que lo incentivan, ve hacia donde fue la persona, o quién dijo lo que yo sentía, o si lo puedo decir distinto, o si puedo decir otra cosa”. Así, la comunidad aparece como un modo de habitar la creación: “Es más que nada sentarse con la arcilla a modelar y disfrutar el proceso en comunidad, y no hacerlo solamente desde la soledad, que por supuesto es válido, pero es mucho más fácil en comunidad”.

Su vínculo con la comunicación también tiene una historia personal. “No sabía mucho De nada y tenía varios amigos que me decían que había algunas carreras que me podía ir bien, y uno no sabe muy bien que estudiar más allá de algunas ideas, y me animé a estudiar y me encantó comunicación social”, recuerda. Lo que lo atrajo no fue la exposición mediática, sino el trabajo detrás de escena: “No me llamaba la atención los medios la exposición, las noticias que están en la actualidad, estar pendiente, pero sí a través de la construcción de lo que los mensajes, la construcción de lo que es un texto, de lo que es un programa, de producción sonora”.

Ese interés sigue vigente: “La producción artística de los programas eso me encanta. detrás de escena. la cocina por así decirlo, no me gusta estar ahí adelante en la cámara, pero sí me gusta estar detrás de la cámara, haciendo y produciendo”.

Lencina también repasa sus orígenes en Río Grande. Cursó la primaria en la Escuela N° 20 de Chacra IV y el jardín en el N° 3 “Mundo de Colores” del barrio Intevu. Luego transitó la secundaria en el CEPET, donde, impulsado por la curiosidad y el interés por “el mundo de la ciencia”, eligió una orientación que hoy ya no existe.

Fue en esa etapa cuando comenzó a escribir: “en la secundaria empecé a escribir” y a descubrir nuevas influencias literarias. Más tarde, la carrera de Comunicación Social le dio un marco más definido a ese interés. “Me encantaba leer, lo que se estaba dando las charlas, cuestionar lo establecido”, señala, destacando el aporte de materias como sociología para pensar y escribir con mayor profundidad.

Hoy, su identidad profesional se sostiene, sobre todo, en la docencia. “Soy docente es lo que más me gusta hacer”, afirma, mientras continúa su trabajo en la Editora Cultural de la provincia, combinando enseñanza, escritura y producción como formas de seguir construyendo sentido a través del lenguaje.

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