El Gobierno nacional confirmó una modificación que impacta de lleno en Tierra del Fuego y ya tiene fecha definida: desde el 17 de junio, el régimen industrial que durante años benefició de manera exclusiva a la provincia dejará de serlo.
La decisión implica que esas mismas ventajas comenzarán a aplicarse en el resto del país, lo que cambia el escenario para la industria fueguina. En la práctica, esto podría traducirse en una pérdida de competitividad para las fábricas locales y encender alertas sobre el futuro del empleo y la continuidad de algunas empresas en la isla.
El nuevo esquema marca un giro en la política productiva nacional y abre interrogantes sobre cómo impactará en una provincia cuya economía depende en gran parte de este régimen diferencial.
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