El mercado laboral en Tierra del Fuego muestra señales de alerta. Atrás quedaron aquellos tiempo y pensamientos que la provincia, y en especial Río Grande, ha sido históricamente identificada como la “capital del trabajo” gracias a su desarrollo industrial. Según el último informe del INDEC, el aglomerado Ushuaia-Río Grande cerró 2025 con una desocupación del 6,6%, la segunda más alta de la Patagonia, solo por detrás de Río Gallegos, que lidera con un 9,5%.
Aunque el promedio regional (4,8%) se mantiene por debajo del nacional (7,5%), los datos reflejan fuertes desigualdades dentro del sur del país. En contraste, localidades como Viedma-Carmen de Patagones presentan niveles mucho más bajos de desempleo.
A nivel nacional, cerca de 1,7 millones de personas se encuentran sin trabajo, en un escenario marcado por la pérdida de empleo formal. Especialistas advierten además una situación atípica: la economía creció, pero sin generar puestos suficientes, ya que la expansión se concentró en sectores con baja demanda de mano de obra.
El impacto es más fuerte entre los jóvenes, especialmente en mujeres y varones menores de 29 años, donde la desocupación mostró subas significativas. Entre quienes perdieron su empleo, los sectores más afectados fueron la construcción, el comercio, el servicio doméstico y la industria.
En el caso fueguino, otro dato relevante es el aumento de personas ocupadas que buscan un segundo trabajo: el indicador trepó al 18,2%, evidenciando la necesidad de reforzar ingresos en un contexto de caída del poder adquisitivo.
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