Ilustración sobre la suba del petróleo: estación de YPF, mapa de Irán, buque petrolero, Vaca Muerta y dólares
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Escalada en Medio Oriente

Cómo impacta en Argentina la suba del petróleo por la guerra en Irán

El conflicto volvió a tensar al mercado energético y reabrió una doble discusión para el país: qué puede pasar con combustibles e inflación y si también puede mejorar el ingreso de dólares por exportaciones.

En los últimos días, el precio internacional del petróleo tuvo movimientos muy marcados. Antes de la escalada actual, cerraba en USD 72,48. Este jueves llegó a rozar los USD 119, pero terminó el día en USD 108,65, todavía muy por encima de los niveles que tenía antes del conflicto en Medio Oriente.

Para Argentina, la pregunta no pasa solo por la nafta. Un petróleo más caro puede empujar los combustibles, sumar presión sobre la inflación y encarecer costos logísticos, pero también mejorar el ingreso de dólares en un país que hoy exporta más energía que hace unos años y que espera un nuevo salto de producción desde Vaca Muerta en 2026. Por eso, el impacto no va en una sola dirección ni es totalmente negativo.

Cómo impacta en Argentina la suba del petróleo

Cómo impacta en Argentina la suba del petróleo depende de dos caminos al mismo tiempo: puede empujar combustibles e inflación, pero también puede mejorar las exportaciones energéticas y el ingreso de dólares. En el escenario actual, el efecto más rápido suele sentirse en los precios internos, mientras que el beneficio externo depende de cuánto tiempo se mantengan estos valores.

En el corto plazo, el efecto más visible suele aparecer en los surtidores. No porque cada suba internacional se refleje de inmediato en el precio local, pero sí porque el petróleo es una referencia central para todo el sector. Cuando el valor internacional sube y se mantiene alto, el mercado argentino queda más expuesto a nuevos ajustes.

Ese punto no es menor en un contexto en el que los combustibles ya vienen con aumentos acumulados. En Tierra del Fuego, marzo mostró subas de hasta 8,6% en los surtidores. En paralelo, la inflación de febrero fue de 2,9% a nivel nacional y de 3,0% en la Patagonia, donde vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles tuvieron un peso especialmente alto.

La cronología de los últimos días

  • 27 de febrero: antes de la escalada actual, el precio internacional del petróleo cerró en USD 72,48.
  • Semana del 9 de marzo: llegó a tocar los USD 119,50, el valor más alto desde 2022.
  • 16 de marzo: después de una mejora en el tránsito por el estrecho de Ormuz, bajó y cerró cerca de los USD 100,21.
  • 17 de marzo: volvió a subir y terminó alrededor de USD 103,42.
  • 19 de marzo: durante la jornada llegó a rozar los USD 119, pero después bajó y cerró en USD 108,65.

La secuencia ayuda a entender mejor lo que pasó. No fue una suba pareja ni se mantuvo siempre en los valores más altos. Hubo jornadas en las que el precio bajó y otras en las que volvió a subir cada vez que el conflicto se agravó o crecieron las dudas sobre el abastecimiento de energía.

Qué puede pasar con combustibles e inflación

El primer efecto que podría sentirse en Argentina es un nuevo empuje sobre el precio de los combustibles. No porque cada suba internacional se refleje de inmediato en el surtidor, pero tampoco deja de influir en los precios locales. Cuando el petróleo se encarece en el mundo, la discusión sobre cuánto de ese movimiento termina trasladándose acá vuelve a abrirse.

Después aparece otro efecto: la inflación. Un combustible más caro no golpea solo al automovilista. También puede encarecer el transporte, la logística y parte de los costos que después terminan apareciendo en otros precios de la economía. En un país donde la inflación mensual sigue siendo una preocupación, cualquier movimiento fuerte en energía tiene impacto potencial más allá de las estaciones de servicio.

En la Patagonia, además, el peso de los servicios, el transporte y los costos asociados a la vida diaria suele sentirse con más fuerza que en otras regiones. Por eso, aunque la discusión sobre el petróleo parezca lejana o demasiado global, sus consecuencias pueden acercarse rápido a la economía cotidiana.

El otro efecto sobre Argentina: más exportaciones y más dólares

Pero ese no es el único costado. Hay otro efecto menos visible en la vida cotidiana, aunque muy importante para la economía del país: un petróleo más caro también puede mejorar lo que Argentina gana por vender energía al exterior.

Hoy el país llega a este escenario en una posición distinta a la de otros años. Vaca Muerta viene empujando la producción y las exportaciones energéticas. Reuters reportó en febrero que Argentina podría cerrar 2026 con un superávit energético de entre USD 8.500 millones y USD 10.000 millones, después de haber alcanzado USD 7.800 millones en 2025, con las exportaciones de petróleo explicando la mayor parte de ese resultado.

Dicho de otro modo, la misma suba que puede golpear el bolsillo también puede traer más dólares. Esa es una de las razones por las que el impacto no debe leerse solo desde el surtidor. Para una economía necesitada de divisas, el valor internacional del petróleo también importa por lo que puede aportar del lado exportador.

Por qué no conviene leer este episodio como una suba sin freno

En este tipo de coberturas hay una tentación bastante común: quedarse solo con el momento de mayor suba. En este caso, eso sería mirar únicamente el instante en que el petróleo rozó los USD 119 y dejar afuera que después cerró en USD 108,65, o pasar por alto que antes de la escalada actual se movía en torno a los USD 72.

El cuadro completo es otro. El petróleo sigue en niveles altos frente a los que tenía antes de la escalada en Medio Oriente, pero el cierre de este jueves mostró que no se mantuvo en el valor más alto del día. Esa diferencia importa porque cambia la manera de interpretar el impacto sobre Argentina.

Si el conflicto se prolonga o vuelve a afectar zonas clave para la energía mundial, la presión sobre los precios puede continuar. Si, en cambio, parte de la tensión cede, el valor del petróleo también podría alejarse de los máximos recientes. Por eso, más que quedarse con una foto aislada, conviene seguir la evolución de los próximos días.

En Argentina, la discusión de fondo pasa por ahí: de qué manera termina impactando en la economía local un precio internacional que sigue alto, aunque no se mantuvo siempre en su punto máximo. Combustibles, inflación, costos y exportaciones son hoy las cuatro variables que mejor explican por qué una guerra a miles de kilómetros también puede sentirse acá.

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