La crítica situación económica que atraviesa el sector de los taxis en Río Grande ha trascendido lo meramente laboral para convertirse en una emergencia sanitaria entre los choferes.
Así lo manifestó Griselda Fuentes, presidente de la Asociación de Taxistas Unidos de Río Grande (ATURG), quien en declaraciones a ((La 97)) Radio Fueguina reveló el alarmante estado de salud de algunos trabajadores del volante, afectados por la falta de ingresos y la preocupación constante.
«En lo que va del año tenemos tres compañeros internados. La verdad que es difícil», afirmó la referente, agregando con preocupación que «la mayoría son infartos».
Fuentes no dudó en vincular estos cuadros críticos con el contexto que atraviesan: «A mí, sin ir muy lejos, me empezó a doler la cabeza, mi marido me llevó porque me descompuse, mi presión 19/7. Y así estamos todos».
Consultada sobre la cantidad de asociados a la entidad, Fuentes precisó que «en este momento creo que quedan 105, llegamos a ser 128». Al indagar sobre el destino de los que se fueron, explicó que «hay muchos que no alcanzan a renovar las unidades, hay otros que no pueden estar en regla, no consiguen choferes, no pueden tener la unidad, están muy complicados». Reveló además que, en términos generales, «hay prácticamente 50 licencias sin trabajar».
La dirigente señaló que una de las tentaciones para abandonar la actividad formal es ver que «los que están de manera ilegal salen más beneficiados que los que tenemos todos los papeles en regla». Sobre esa disyuntiva, reflexionó: «Cuando yo hablo de ser ilegales, es no pagar ningún tipo de impuesto. Porque nosotros pagamos contador, pagamos el monotributo, pagamos AREF, son muchas cosas las que pagamos».
Respecto a la rentabilidad, Fuentes describió una jornada laboral desgastante de hasta doce horas, para luego detallar los magros ingresos: «Me dijo mi marido, que es taxista, ‘el viernes hice con el taxi hice $17.000». Comparó esta cifra con lo necesario para sostener la actividad: «Hoy para estar bien y mantener el auto tendrías que estar ganando $180.000 por día, porque tenés que cambiar el auto, hacer el servicio, pagar central, seguro, RTO, monotributo, contador». Esta ecuación lleva a extremos como trabajar con la aplicación Uber, pero sin beneficios reales. «Prácticamente la ganancia es mínima, nada. Hoy, honestamente, es prácticamente nada», aseguró.
La situación ha llevado a muchos a considerar la ilegalidad, un debate interno que Fuentes describió con crudeza: «Cuando hay chicos le tenés que dar de comer. Es como que estamos pobres contra pobres, ¿me entiende? Es difícil».
En ese contexto, reveló que incluso entre los colegas deben recurrir a la solidaridad para ayudar a los más afectados, aunque «¿cuánto puede poner cada taxista? Incluso la asociación ponemos, pero ¿hasta cuánto podés aguantar así?». La dirigente confirmó que algunos choferes recurren a pedir asistencia alimentaria.
Sobre las perspectivas, Fuentes sentenció: «No creo que dé para mucho tiempo más», ya que el incremento de los costos, especialmente «la nafta, como aumenta todas las semanas y hasta dos veces por semana, ¿cómo nos sostenemos? Ya es insostenible, estamos trabajando parados».
Finalmente, al ser consultada sobre los mensajes de las autoridades, expresó su escepticismo: «En la situación que estamos, sentimos que es mucho jarabe de pico, porque no vemos los resultados».
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