Patricio Cornejo, presidente de la Cámara de Turismo de Tierra del Fuego, realizó un análisis pormenorizado de la temporada de verano en la provincia, abordando los desafíos operativos que enfrentó el sector a raíz de la intervención del puerto de Ushuaia y el cierre por refacciones del aeropuerto de Río Grande.
En diálogo con ((La 97)) Radio Fueguina, Cornejo fue consultado sobre el impacto de la situación portuaria. “El puerto no dejó de operar, operó con normalidad a lo largo de toda la temporada y lo continúa haciendo”, afirmó, aunque precisó que el verdadero escollo se presentó en el día a día.
El directivo explicó que los inconvenientes no derivaron de la operatoria interna, sino de medidas de fuerza externas. “Operativamente el mayor escollo lo sufrimos en la diaria, con el acceso y la salida del puerto, ya no adentro del puerto y ya no por temas de operación del puerto, sino por manifestaciones que se dan”, señaló.
Cornejo evitó opinar sobre la legitimidad de los reclamos, pero destacó las consecuencias concretas. “Cuando te cortan la única calle con la que podés acceder al puerto, claramente te cierran la entrada y la operación se ve perjudicada en términos de vehículos de carga, pero también en términos de la operación dentro del puerto y sobre todo del transporte de los pasajeros”, detalló, subrayando las dificultades de movilidad que enfrentaron los turistas para conectar con sus excursiones o traslados.
Más allá de la operativa diaria, Cornejo puso el foco en la proyección a futuro del puerto y cómo la incertidumbre institucional puede afectar la llegada de cruceros. “Ese es el punto que genera mayores problemas para nuestros clientes, los clientes del destino, que son las compañías de cruceros que deciden venir acá o irse a otro lado. Es el problema a futuro, no es tan a largo plazo, es para la próxima temporada y las dos subsiguientes, porque trabajan con esa previsibilidad las empresas”, enfatizó, remarcando la necesidad de brindar garantías.
En cuanto a la conectividad aérea, el titular de la Cámara se refirió al cierre temporal del aeropuerto de Río Grande. “Cuando cerrás un aeropuerto en una provincia aerodependiente 100%, te generasobrecarga en el otro aeropuerto”, se quejó.
Cornejo reconoció que la situación se gestionó adecuadamente, pero señaló el impacto económico y logístico para los viajeros con destino a la ciudad del norte. “Le ha generado sobrecostos y escollos a aquellos pasajeros, tanto residentes como turistas (…) que deseaban viajar a Río Grande, porque tenés que venir a Ushuaia para viajar hacia afuera de la provincia o bien ir de Ushuaia para Río Grande cuando estás llegando”, explicó. Consideró que las obras eran necesarias y lógicas en temporada estival, aunque dejó una observación crítica sobre problemas estructurales no resueltos en la terminal de Ushuaia, como las largas filas en preembarque, una “enfermedad que perdura a lo largo del tiempo”.
Consultado sobre el balance general de la temporada y los movimientos del turismo nacional, Cornejo contextualizó la realidad fueguina en el panorama argentino, marcado por una desaceleración en la salida de turistas al exterior. “Todas las estadísticas a nivel nacional indican que se ha frenado un poco esta gran escalada que se veía de volumen de egresos de turistas argentinos hacia el exterior versus ingresos de turistas extranjeros al interior”, afirmó.
Atribuyó esta tendencia a factores cambiarios y culturales. “Siempre tenés que tener turismo emisivo para poder tener turismo receptivo y viceversa. No podés pretender tener aviones llenos que lleguen y aviones vacíos que se vayan”, reflexionó.
Finalmente, y con la mirada puesta en el invierno, adelantó su optimismo. “El invierno tiene muy buenos pronósticos por muchas gestiones que se vienen haciendo”, aseguró, mencionando una próxima misión comercial a Brasil para fortalecer las proyecciones de una temporada de “buena calidad en términos de ocupación”.
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