El 18 de febrero se conmemora el Día Internacional de Asperger, una fecha que sirve para visibilizar las realidades y desafíos de las personas dentro del espectro autista y, en particular, de aquellas que aún se identifican con la etiqueta Asperger.
En el marco de esta jornada, la licenciada en psicología Lorena Boschetti ofrece en el programa “Un gran día”, de ((La 97)) Radio Fueguina, una mirada que conecta criterios diagnósticos, identidades y la importancia del respeto a la diversidad.
Desde 2013, los manuales de clasificación diagnóstica han separado la categoría Asperger y la han incluido dentro de lo que se denomina trastornos del espectro autista (TEA). Sin embargo, el colectivo de personas que se reconocen como Asperger no siempre coincide con esa reclasificación.
“El colectivo de personas con síndrome de Asperger como que no estuvieron tan de acuerdo con esta decisión porque el Asperger para ellos además es una de su condición implica una cuestión más identitaria; se identifican con determinadas características que por ahí sienten que son distintas a las del autismo”, explicó Boschetti.
Para la experta, lo relevante no es la etiqueta, sino el reconocimiento de la diversidad: “Desde 2013 el síndrome de Asperger dentro de la clasificación está dentro de los trastornos del espectro autista, pero particularmente creo que lo más importante es que siempre tenemos que hablar de respeto, de diversidad y de poder considerar que este grupo se identifica o se siente parte bajo esta nominación. Me parece que dentro de lo que tiene que ver con lo social lo podemos aceptar y respetar que ellos lo sientan así”.
Respecto a la evaluación diagnóstica, Boschetti explica que en el enfoque actual “no es que se clasifiquen los niveles de autismo, sino que se clasifican los niveles de apoyo”.
“Hay tres niveles de apoyo, entonces una persona puede tener un nivel uno, que sería un nivel más bajo de apoyo, por ejemplo en la comunicación, pero un nivel dos o tres en relación a la rigidez del pensamiento, a los intereses restringidos o a la socialización -expreso la profesional-. En cada área de afectación que tiene que ver con la comunicación social, que tiene que ver con los intereses, con la cuestión sensorial, se determina qué nivel de apoyo tiene esa persona en ese momento de la vida y en función de eso se clasifican estos niveles”.
La especialista también aborda la realidad de que algunas personas pueden vivir sin un diagnóstico claro. “Es posible que algunas personas tengan TEA y no lo sepan –detalló-. Esto es una cuestión que está pasando sobre todo en mujeres, porque el autismo en mujeres se da diferente que en los varones, e históricamente las pruebas diagnósticas que se toman en todas las partes del mundo para arribar al diagnóstico de autismo fueron creadas con un sesgo de género. Es decir, las pruebas están creadas para identificar rasgos autistas masculinos y no femeninos”.
En esa línea, Boschetti señala la relevancia de las investigaciones recientes, especialmente para las mujeres. “Esta investigación es reciente, es de los últimos años, donde, en el caso particular de las mujeres, es sumamente interesante”, remarcó, y agregó que “las mujeres camuflan un montón, los síntomas autistas son mucho más empáticos, tienen más capacidades de limitación, y eso hace que sea más difícil y que uno requiera un entrenamiento especial para poder hacer el diagnóstico en mujeres para poder identificarlas y no confundirlo con otras cosas”.
“También hay hombres que han sido diagnosticados de adultos, hombres y mujeres con mejor nivel de funcionamiento, mejor capacidad de camuflarlo; y a lo largo de su vida han llevado la vida como han podido y por ahí hicieron el diagnóstico muchas veces por sus hijos”, destacó la psicóloga.
Añadió que “cuando llevan a consulta a sus hijos para hacer un diagnóstico, descubren que algunas cosas les pasaban igual cuando eran chicos y se van sintiendo identificados en un montón de cosas; ahí es donde nosotros sugerimos hacer la evaluación diagnóstica para poder, sobre todo, entenderse a uno mismo y entender por qué le pasan las cosas que le pasan y por cómo funciona el cerebro”.
En definitiva, Boschetti resalta que la jornada de conmemoración invita a mirar más allá de la etiqueta y enfocarse en la dignidad, la información y el acompañamiento necesario para una vida plena en el seno de la diversidad.
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