Río Grande vive por estas horas un desabastecimiento marcado de elementos para la construcción, en particular en el sector de hierros.
Una rápida recorrida por los corralones de la ciudad permite vislumbrar la situación, que en algunos casos se torna más grave.
Y es que en algunos de estos comercios los propios vendedores reconocen que tienen la «orden de arriba» de no vender hierros, sobre todo las varillas de 6 milómetros (pero también las de 12).
En otros casos, es aún más indignante: los empleados plantean que si bien hay stock en los depósitos, este está «comprometido» para los grandes compradores y hasta reponer los insumos nada de eso saldrá a la venta.
A la hora de buscar una explicación a este nuevo fenómeno, aparecen varios argumentos: algunos sostienen que la demanda se disparó por la entrega de créditos del Gobierno Nacional para la construcción; otros explican que el mercado se está reacomodando tras los dos años de pandemia y las fábricas aún no logran volver a los niveles originales de oferta.
Algunos pocos, sin embargo, en voz baja admiten que es simple especulación: hay una tensión marcada para conocer qué ocurrirá con el dólar, principal factor para determinar los precios de la construcción.
Como sea, los vecinos se encontraron con un nuevo obstáculo para alcanzar el sueño de la casa propia: ya no solo no alcanza la plata… ahora no alcanzan los materiales.
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