La Comisión de Valores y Mercado de EEUU -SEC- ha dado su visto bueno y el primer ETF de futuros de Bitcoin ha dado su salto al ruedo. Este acontecimiento tiene una importante repercusión en tanto que amplía el mercado para un gran número de inversores que podrán conseguir exposición al mercado, a través de ETFs, sin necesidad de interactuar directamente con el Bitcoin, puesto que, al comprar ETF de Bitcoin lo que están adquiriendo son participaciones en el fondo que los administra. Es decir, no poseen bitcoins, pero pueden obtener ganancias con la variación en su precio.
El lanzamiento del ETF, llegado de la mano de Proshares Bitcoin Strategy, hará posible para el inversor la compra del mismo en un mercado tradicional, al tiempo que obtiene exposición a la criptomoneda en lugar de llevar a cabo las acciones necesarias hasta este momento como comprar y vender bitcoins, adquirir monederos donde resguardarlos o conocer el funcionamiento de la blockchain. Y en cambio, contarán con la seguridad que supone la supervisión realizada por las autoridades financieras a las empresas responsables de emitir estos ETF.
Este ha sido un momento decisivo para Bitcoin y para las criptomonedas en general dado que el ETF Strategy Bitcoin de ProShares (BITO) será recordado como uno de los fondos más negociados -concretamente el segundo más negociado- en el día de su debut. Y a pesar de que los ETF de Bitcoin están basados en contratos de futuros de Bitcoin, es decir, no siguen el precio de la criptomoneda, motivo por el cual el precio del Bitcoin y el del ETF no van a concordar, su cotización batió récords tras su debut en la bolsa de Wall Street.
China y su guerra a las criptomonedas
La cotización en el precio de la niña bonita de las criptomonedas ha reflejado, a lo largo del año en curso, el efecto de los desmanes del gigante asiático hacia ellas y es que los seguidores de las cripto conocen bien la particular batalla que libra China en contra de las criptomonedas y la prohibición expresa emitida sobre cualquier actividad relacionada con ellas -declarando ilegales dichas actividades- y justificando la decisión en las presuntas actividades ilegales cuya realización se llevaría a cabo fácilmente gracias a las criptodivisas, además del riesgo que la especulación supone para la estabilidad nacional. Dicha decisión desató en su momento el pánico en los mercados con la consecuente caída en la cotización de Bitcoin, Ethereum y las principales criptomonedas.
Por supuesto, el movimiento en el precio causado por el golpe del gigante asiático, también afecta a aquellos que se dedican al trading online, ya que las criptomonedas más negociadas que, en plataformas como Plus500, se ofrecen a través de derivados como son los CFDs, pueden ser utilizadas por los traders que se posicionan en el mercado para tratar de rentabilizar los movimientos que dichos eventos suscitan en las criptomonedas. Eso sí, los riesgos son altos y la volatilidad extrema, por lo que no son convenientes para traders sin experiencia en el uso del apalancamiento o de activos de alta volatilidad.
La volatilidad de las criptomonedas
La evolución de las cripto a lo largo de lo que llevamos de 2021 vuelve a evidenciar, una vez más, la volatilidad inherente a las criptomonedas y la persistente posición líder de Bitcoin que marca la estela que siguen el resto de las criptodivisas.
Tras alcanzar un nuevo hito histórico, Bitcoin gira a la baja hacia los 60.000 dólares -llegando a cotizar por un breve espacio de tiempo por debajo para rebotar después- aunque según manifiestan algunos analistas, este 2021 concuerda con la tendencia histórica de los mercados alcistas.
Siguiendo la marcha de Bitcoin, Ethereum -que también había tocado máximos- ha vuelto a bajar, al igual que Cardano, XRP, Dogecoin y Litecoin. Al contrario que Solana, que ha superado los 190 dólares.
Lo cierto es que el mercado global de criptomonedas ha rebasado su máximo histórico superando los 2.5 billones de dólares por vez primera en la historia y, para algunos analistas, el interés de los inversores minoristas podría actuar como catalizador en un incremento del precio de Bitcoin al fortalecer la inversión institucional, sin olvidarnos de su presunto papel como protección ante la inflación. No obstante, habrá que estar pendiente de los próximos acontecimientos para definir una estrategia prudente, sin dejarse arrastrar por la euforia que las declaraciones de analistas o estrategas puedan manifestar.
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