Hace 15 años, el sábado 5 de agosto del año 2006, Agustina Varela ingresaba a la guardia del Hospital Regional Río Grande con lesiones graves que luego le provocarían la muerte. Desde ese entonces, la familia de la niña de apenas 3 años espera que se haga justicia.
Es que en el camino hubo absoluciones, revisiones, condenas y hasta apelaciones, que llevaron a que hoy la Corte Suprema de Justicia deba definir la culpabilidad del único imputado del caso: Lucas Gómez.

Idas y vueltas
En 2013, Gómez fue absuelto por el Tribunal Oral compuesto por Poder Judicial de Río Grande, pero el Superior Tribunal de Justicia declaró nulo ese fallo y ordenó que se realice un nuevo juicio.
En segunda instancia, esta vez un cuerpo con otra conformación vuelve a inclinarse por la absolución, a pesar de la resistencia de uno de los magistrados, que exigió 17 años de cárcel para el acusado.
Apelado el fallo, el Superior Tribunal de Justicia anuló otra vez la absolución y ordenó directamente a los jueces que fijaran una pena de entre 8 y 17 años, que finalmente terminó siendo de 15.
Sin embargo, en ese mismo año 2017, el defensor Francisco Giménez hace reserva del caso federal y recurre a la Corte Suprema de Justicia, que aún tiene en su poder el expediente y que aún no ha fallado al respecto. Esta instancia, sin embargo, es a diferencia de las anteriores clave y definitiva, ya que la declaración de inocencia o culpabilidad será definitiva.
Hoy, marcha
Ante un nuevo luctuoso aniversario de la muerte de la pequeña Agustina, su abuela Blanca Marinoff convocó a los vecinos a que la acompañen en una manifestación que llevará adelante el jueves 5 de agosto a las 15:30 en la plaza de las Américas.
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