Mientras la Cámara de Comercio solicita a gritos el auxilio del Gobierno provincial para afrontar la crisis económica desatada por la cuarentena, hay un sector del rubro que ha mejorado las ventas.
Se trata de los almacenes de barrio, beneficiados por la imposibilidad de los vecinos de circular por fuera de su jurisdicción y que tienen cada vez mayor clientela.
«Los comercios chicos trabajamos más; los vecinos se vuelcan a los comercios del barrio», señaló en diálogo con ((La 97)) Radio Fueguina Luis Schraiber, referente de los almaceneros en Río Grande.
«Estamos trabajando muchísimo», señaló, en la misma línea, y se refirió a las modificaciones en las conductas de los consumidores: «La gente compra básicamente comida, nada raro, aunque parece que están haciendo muchas tortas; se terminó rápido la levadura y el coco rallado, son cosa que se hacen en casa».
El grueso de las compras se hacen con crédito o débito, explicó y manifestó lo mismo que se escucha desde otros sectores mercantiles: falta dinero físico en circulación.
Sí es un problema, resaltó, el abastecimiento: «Nos está costando abastecernos, tenemos que recurrir a los mayoristas porque no todos tienen los productos que necesitamos».
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