El juez de Ejecución Manuel Isidoro López ordenó, en su última resolución, que el Servicio Penitenciario provincial suministra un tratamiento terapéutico a un condenado por violencia de género con el fin de que este «tome conciencia» sobre la gravedad de los hechos que protagonizó.
Se trata de Pablo Damián Vargas, quien purga una pena efectiva de prisión hasta el año 2022 por haber, en reiteradas oportunidades, atacar a su ex pareja, al punto de llegar a amenazarla con un arma.
“Mientras persista la privación de libertad, continúe el tratamiento psicoterapéutico y psiquiátrico en el ámbito penitenciario e inicie terapia con profesionales especializados en materia de violencia contra la mujer e intrafamiliar”, señala la resolución del magistrado, que a la vez sostiene que el condenado debe “comprometerse seriamente a tomar conciencia” de la necesidad del tratamiento al que será sometido y “lograr su conclusión aún luego del cese de detención en pos de garantizar su bienestar familiar y personal”.
Un violento reincidente
Vargas fue condenado en el año 2016 por violencia y amenazas con armas de fuego en perjuicios de su ex pareja. Sin embargo, recobró la libertad de forma condicional y volvió a amenazar a la mujer.
Como consecuencia de esto, se lo tildó de «reincidente» y se lo volvió a condenar, esta vez con penas de prisión efectiva que culminan en mayo del año 2022.
Con información del Diario del Fin del Mundo
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