Este viernes y cumpliendo los plazos legislativos, el juez de Instrucción Daniel Cesari Hernández resolvería la situación procesal de los seis detenidos por el brutal crimen de Juan Carlos Lucena.
Cada uno de los aprehendidos están vinculados en distinta forma en esta investigación por «homicidio agravado criminis causae», lo que significa que el asesinato ocurrió en el marco de otro delito, presumiblemente un robo.
Dos, más complicados
De los seis detenidos, hay dos que enfrentan una situación más compleja que el resto: son los jóvenes Acosta y Mansilla, quienes habrían asesinado a sangre fría al jubilado municipal. Se presume que uno de ellos lo sostenía mientras el otro le asestaba las entre 7 y 8 puñaladas fatales.
Los otros cuatro, entre los que se encuentra un hombre y su hijastro, habrían funcionado como «encubridores» y aún se investiga el rol que jugó cada uno en la intención por esconder el crimen.
Es que, por ejemplo, uno de ellos fue detenido por la Policía mientras arrojaba a un contenedor de basura alguna de las pertenencias de la víctima.
La carga probatoria
El magistrado a cargo de la causa tendría una importante cantidad de pruebas para lograr el procesamiento de al menos los primeros dos detenidos, ya que posee, entre otros elementos, filmaciones que ubican a Acosta y Mansilla en el lugar del crimen y escapando de este.
Asimismo, trascendió hoy que las pericias ordenadas por el Juez a los detenido en el principio de la investigación habrían arrojado resultados positivos para estupefacientes, por lo que se presume que al momento del ataque a Lucena los dos jóvenes sindicados como autores materiales habrían estado drogados.
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