La historia de Consuelo, de 58 años, es similar a la de tantos otros vecinos que, en busca de un mejor futuro, llegaron a Río Grande, con poco dinero pero muchas esperanzas. Con el tiempo, logró hacerse un lugar en un conocido centro de estética, para luego trabajar de manera independiente desde su domicilio, ofreciendo masajes.
Pero la noche del 6 de enero todo cambió. Cerca de las 20 horas, un insistente cliente solicitó un turno urgente y llegó al domicilio de Aeroposta Argentina al 565, en Chacra II.
Sin embargo, su objetivo era otro: hacerse con un supuesto dinero cobrado por Consuelo, tras vender un terreno que nunca existió. Más de $700 mil pesos que le serían exigidos en reiteradas oportunidades en las próximas horas, sin dudas las más difíciles de su vida.
El tormento
Tres hombres ingresaron al domicilio de Consuelo y, tras golpearla, la retuvieron amordazada mientras intentaban hacerse con el supuesto dinero de la venta del terreno. Cuando su hijo intentó intervenir, se llevó la peor parte: fue maniatado y también golpeado.
El botín de los ladrones en nada se parece al tormento que atravesó esta familia. Es que apenas se pudieron llevar 700 dólares, algo más de 5000 pesos y algunos elementos de menor valor, entre los que se encontraba una tablet y un celular.
El testimonio
En contacto con Radio Fueguina, Antonia Consuelo González relató sus horas más oscuras y e inicia el diálogo de la forma más clara y concisa: «Me cagaron a palos».
«Pónganse en mi lugar», solicita, y es casi un grito de auxilio. O de súplica. Quiere que los demás entiendan por qué, después de todo lo cosechado, hoy su casa le recuerda a este dramático evento y por qué, después de 9 años de forjar un futuro a base de esfuerzo y sacrificio, hoy se quiere ir de Río Grande.
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