Esta mañana, Radio Fueguina sacó a la luz un nuevo caso de injusticia en el otorgamiento de las llamadas viviendas sociales que año a año entrega el IPV (Instituto Provincial de la Vivienda) y la utilización que le dan a estas los moradores.
En esta oportunidad, se trata de los propietarios de la librería “Del Fuego”, ubicada en calle Rafaela Ishton al 451, en el barrio 15 de Octubre, que en la casa social concedida por el IPV decidieron emprender un importante negocio.
Desconociendo claramente el propio espíritu del programa de entrega de viviendas, que entre otras cosas obliga a los beneficiarios a “no poseer otros bienes inmuebles”, esta familia decidió edificar un comercio de dos pisos que es la envidia de otros comerciantes del barrio.
La tardía respuesta de las autoridades del IPV
Esta mañana, y luego de exponer el caso, la vicepresidente del Instituto Provincial de la Vivienda, Laura Montes, salió a explicar que desde el Instituto se está “analizando el caso”, aunque la entrega lleva ya más de dos años.
Asimismo, confirmó lo que todos pueden suponer: el plan de viviendas sociales del IPV está destinado a personas con escasos ingresos y dentro de los beneficiarios no debería incluirse a una persona con capacidad para económica para montar tamaña empresa.
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