Perito Moreno al 250, pleno centro de la ciudad de Río Grande.
Una obra en construcción que jamás llegó a ser el lujoso edificio que estaba proyectado. Un esqueleto desnudo en gran parte que data de los primeros años de la década del 80.
Los memoriosos dicen que la titularidad del inmueble se debió dirimir en la Justicia y que por eso se paró la obra. Otros agregan que, entre los escombros, alguna vez funcionó precariamente la imprenta del único diario de la época y algunos restos en la planta baja dan fe de que así pudo haber sido.
Treinta años después, y con nuevo dueño incógnito, el viejo edificio inconcluso, lleno de mugre y desechos, es refugio de toda clase de invitados a la fuerza.
Dicen también que, en la penumbra y entre la mugre, algunas noches se celebran allí fiestas inconfesables.
Recorrimos el lugar, tomamos imágenes. Aunque cueste creerlo, esta mole de ladrillos permanece abandonada en pleno centro, en la cuadra tal vez más emblemática de todo Río Grande.
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