El Congreso chileno aprobó la primera ley de uniones civiles o de hecho, que regula la convivencia y crea un nuevo estado civil accesible a parejas heterosexuales y homosexuales, una demanda histórica de la comunidad gay.
Tras cuatro años de tramitación y con un amplio respaldo, la ley crea el “Acuerdo de Unión Civil” (AUC), que hace posible a las parejas que conviven sin estar casadas compartir bienes a nivel jurídico, recibir herencias y pensiones o ser carga en el sistema de salud, entre otros derechos.
Chile permitirá también las uniones de hecho entre heterosexuales, que hasta ahora sólo podían optar al matrimonio, en un país de tradición conservadora y con gran influencia de la Iglesia Católica.
El proyecto fue una promesa de campaña del presidente derechista Sebastián Piñera (2010-2014) y se ingresó al Congreso en agosto de 2011, bajo el nombre de “Acuerdo de Vida en Pareja”.
Chile se suma a países como Brasil, Colombia y Ecuador que permiten las uniones civiles entre homosexuales, y a Argentina y Uruguay, que aceptan directamente el matrimonio homosexual.
La presidenta del Senado, Isabel Allende, calificó de “paso histórico” la ley, que a su juicio permite “avanzar en el respeto, derechos y dignidad de las personas, y (garantizar que) hoy día nadie más será discriminado en nuestro país”.

Comentarios