Llevaba 53 años perdido y era, por eso, uno de los grandes misterios de los accidentes de aviación. Pero esta semana fue resuelto: un grupo de montañistas chilenos hizo historia al encontrar en la cordillera de los Andes los restos del avión que transportaba a parte del plantel de Green Cross, que integraba el argentino Eliseo Mouriño, uno de los grandes caudillos de la historia del fútbol argentino.
El 3 de abril de 1961, el aparato Douglas DC-3 de la aerolínea Lan procedente de Osorno, y con destino a Santiago, desapareció en lo alto de la montaña. Sus restos nunca fueron encontrados. En el avión viajaban 24 personas, entre ellas 8 miembros del equipo de fútbol Green Cross, así como el entrenador y el masajista.
El equipo volvía de jugar un partido de la Copa de Chile y se dividió en dos vuelos. Uno nunca llegó a destino, en una de las peores tragedias del fútbol chileno, que en su momento causó conmoción en todo el mundo.
La búsqueda de los restos del avión se alargó durante más de una semana y resultó infructuosa. Los funerales del equipo fueron multitudinarios y simbólicos porque no se hallaron los cuerpos.
Esta semana un grupo de montañistas encontró a 3.200 metros de altura, en la cordillera de Linares, 360 kilómetros al sur de Santiago, los restos completos del avión, lo que solucionó uno de los misterios más antiguos entre los lugareños. «Fue un momento muy sobrecogedor y se sentían sensaciones de todo tipo. Se podía sentir la energía del lugar, se podía respirar el dolor», relata Leonardo Albornoz, un miembro de la expedición que realizó el hallazgo.
El grupo descubrió sin necesidad de desenterrar buena parte del fuselaje, mucho material esparcido e incluso restos óseos.
«Descubrimos la hélice que estaba semienterrada, pero seguramente que tiene que haber muchas historias debajo de esas piedras», afirma Albornoz. (AP)

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