Un portavoz policial describió como «víctimas del tráfico de personas» al grupo de hombres, mujeres y niños que fue detectado por los trabajadores del muelle cuando descargaban el contenedor de un ferri que había partido de Bélgica la noche anterior.
Unos 30 abandonaron el hospital, donde fueron atendidos por deshidratación e hipotermia, mientras que los otros cuatro deberían salir en las próximas horas. El servicio de aduanas debe hacerse cargo de ellos, cuando las autoridades terminen su interrogatorio.
«Ahora que van mejor, nuestros inspectores y los compañeros de aduanas hablarán con ellos (…) con el objetivo de reconstruir qué pasó y cómo llegaron al contenedor», indicó Trevor Roe, jefe de la policía de Essex.
«Ahora sabemos que son oriundos de Afganistán y de confesión sij», añadió.
La autopsia a otro inmigrante, que llegó muerto, tuvo lugar ayer y la policía científica examinó asimismo el contenedor.
La compañía P&O indicó que el contenedor había llegado al puerto belga de Zeebruge una hora antes de ser estibado en el ferry. Dos horas más tarde, el barco comenzó la travesía de ocho horas de duración hacia Tilbury.
«Estamos colaborando con la comunidad sij en Tilbury para asegurarnos de que estas pobres personas, que han debido de pasar un calvario terrible, reciban apoyo en términos de sus necesidades religiosas y de vestimenta», afirmó el superintendente de la policía de Essex, Trevor Roe.

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