
El ex director de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Economía José Guillermo Capdevila se fue del país al alegar que se siente amenazado (tal como refleja en su carta a la opinión pública) y que no tiene las condiciones dadas para declarar como testigo ante el juez federal Ariel Lijo, en el marco de la causa contra el vicepresidente Amado Boudou por el «caso Ciccone».
Así lo indicaron fuentes judiciales, al tiempo que recordaron que el juez federal Sebastián Casanello tiene abierta una causa por las amenazas que denuncia Capdevila y que, pese a esta situación, su colega Lijo igual cuenta con una vieja declaración brindada por el testigo ante el anterior fiscal de la causa, Carlos Rivolo.
Capdevila había recomendado a Boudou en 2010 no emitir dictamen alguno ante la carta que le había enviado a éste el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Ricardo Echegaray, en torno a Ciccone Calcográfica, en concurso de acreedores desde el 2001, y luego en quiebra por pedido del ente regulador.
Capdevila se opuso a dar una respuesta a la AFIP, ya que no incumbía el tema al Palacio de Hacienda. Sin embargo, a pesar de sus advertencias, el vice firmó una nota el 8 de noviembre de 2010, en donde le indicó a Echegaray que «sin mengua del interés fiscal (…) proceda a la sustanciación de la petición formulada por Ciccone Calcográfica de conformidad con las atribuciones que le son propias».
La firma, que imprime billetes de curso legal, fue «salvada» de la quiebra en 2010 por fondos supuestamente de allegados a Boudou. Luego, ante el escándalo por la presunta relación del funcionario K con los nuevos dueños de Ciccone, la firma terminó siendo expropiada por el Estado.
La semana pasada, el vicepresidente un nuevo revés en la causa, ya que la Cámara Federal de Casación Penal le rechazó un pedido de sobreseimiento, que anteriormente le había sido negado por Lijo y la Sala I de la Cámara Federal.
Hoy, el tribunal realizó las audiencias de apelación por el planteo de los abogados del vice, antes de anular las declaraciones como testigos prestadas por miembros de la familia Ciccone, a quienes luego imputó el fiscal Jorge Di Lello. La Sala I resolverá en los próximos días la validez de los testimonios de los Ciccone, que habían afirmado que Boudou se interesó personalmente en el salvataje de la empresa y que los derivó con su socio y amigo de la infancia José María Núñez Carmona.
La carta abierta de Capdevila
A la opinión Pública.
Me dirijo a la gente, a los ciudadanos, a través de los medios de comunicación para ponerles de manifiesto la situación humana por la que estoy pasando. Hace ya hoy una semana que trascendió en los medios periodísticos, diarios, radio y televisión que fui objeto de amenazas en relación a mi próxima declaración como TESTIGO en la Causa Ciccone. (Testigo por el hecho de haber cumplido con mi deber legal, ya que en ese momento antes que se me desplazara era el Director General de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Economía, en un expediente administrativo y advertir al entonces Ministro de Economía Amado Boudou que no debía intervenir en el expediente de Ciccone, consejo que no siguió).
Las amenazas que fueron hechas a mi persona en la cara por dos sujetos desconocidos en la vía pública y fueron acompañadas de seguimientos muy sospechosos y repetidos hechos a familiares en vehículos durante largos recorridos en la Ciudad de Buenos Aires y en la Provincia de Buenos Aires. Basta decir que los medios de comunicación manifiestan que soy un TESTIGO CLAVE en una emblemática causa que esta involucrando el Vicepresidente de la Nación AMADO BOUDOU el cual se halla en ejercicio de sus funciones, incluso a cargo del Ejecutivo en diferentes y a veces prolongadas circunstancias, como el caso de la etapa de recuperación de la salud de la Señora Presidente de la Nación.
Lo que quiero que se sepa es que nadie del Gobierno, ni de la Justicia, ni de las fuerzas de Seguridad, ni de la oposición se ha puesto en contacto conmigo para darme apoyo y mucho menos protección alguna (a los que les corresponde), como se le debería dar a un testigo (llamado clave) amenazado en una causa de tanta relevancia institucional.
Por todo esto es que he decidido con gran tristeza pero por mi propia seguridad y arreglándomelas por mi mismo y con la sola ayuda de mi familia irme de la Argentina (de mi país) porque temo por mi vida y nadie de los que tienen la responsabilidad institucional y moral fueron capaces de cuidarme. Supongo que cuando las condiciones de seguridad estén dadas podré venir, volver a mi país a declarar como testigo y podré seguir desde el lugar que me toque tratando de hacer lo mejor por nuestra ARGENTINA. Que triste que todo esto pase en democracia…
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