
Por un error ocurrido en el hospital de Junín de los Andes, los familiares de un hombre fallecido velaron y enterraron un cajón vacío, mientras el cadáver del occiso permanecía en la morgue.
La confusión quedó expuesta cuando el personal de la morgue del hospital de Junín de los Andes advirtió un fuerte hedor a materia orgánica en descomposición. Horas antes, los deudos habían dejado el cajón con los restos y se habían llevado otro vacío y cerrado, que precisamente estaba en la misma dependencia para el traslado y la sepultura. El hombre fallecido era un vecino de un paraje rural de Junín de los Andes, quien fuera hallado muerto días antes a la vera de la ruta a Aluminé.
Se ordenó la autopsia, realizada en la capital provincial, comprobando que pereció por problemas crónicos de salud. Para el traslado del cadáver hacia y desde Neuquén se utilizó un cajón metálico y, ya en la morgue de Junín, se dispuso de otro provisto por el municipio para la entrega a los familiares.
Pero desconociendo que había que pasar los restos de un cajón a otro, los deudos se llevaron el que estaba vacío. Hicieron el velatorio y la sepultura hasta que les avisaron de la confusión.
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