
Una empresa distribuidora de energía eléctrica deberá indemnizar a una pareja cuya boda se arruinó por un corte de luz en su casa, en la parroquia donde iba a realizarse la ceremonia y en el salón de la fiesta, ocurrido en el lapso de 24 horas, según una sentencia que confirmó la Cámara Civil y Comercial Federal.
Gisela Perrotta y Diego Clemente se casaron el 28 de julio del 2006 pero no pudieron disfrutar de la noche mágica que soñaron por la falta de luz.
Los camaristas entendieron que la empresa Edesur debe pagar por «daño moral y material» a la pareja, al confirmar un fallo de primera instancia por entender que la empresa es responsable según el contrato de concesión por daños «causados a terceros o a los bienes de propiedad de éstos como consecuencia de la ejecución del contrato o incumplimiento de las obligaciones asumidas», según el fallo.
Diego Clemente recordó en diálogo con Cadena 3 la fatídica noche que pasaron y remarcó que pese al fallo a su favor aún no cobró nada.
Entre otros pormenores, Diego contó que su mujer fue sorprendida por el corte de energía en la casa de sus padres por lo que debió bajar, con su vestido de novia, seis pisos por las escaleras. Aunque la situación se agravó cuando se enteró que en la iglesia y en el salón la situación era la misma.
“Así empezó a suceder una cosa tras otra. Queríamos esperar un poco para ver si volvía la luz pero no hubo caso. La ceremonia de la iglesia fue re cortita porque no tenía sentido, no nos veíamos ni a un metro. Fue un momento bastante feo para nosotros”, dijo Diego.
Y dijo: “Todo lo que se imaginó, pensó y soñó uno quedó todo de lado, no se pudo disfrutar ni un poquito de eso”.
A lo largo de la investigación, la empresa no logró acreditar ninguna causa que justifique el corte de luz y que la «exonere de su responsabilidad en el incumplimiento de las obligaciones asumidas», recordaron los camaristas Martín Farrel y María Najurieta.
Los jueces determinaron que la ceremonia religiosa y la fiesta en un club contratado pudieron realizarse pero «en condiciones muy diferentes a las programadas o pactadas».
«No hay duda posible de que el normal desarrollo de la fiesta se vio afectado por el corte del suministro eléctrico y más aún si se considera la situación de los actores protagonistas de una de las noches más importante de sus vidas», estimó la Cámara, que confirmó pero redujo la indemnización resuelta en primera instancia.
La indemnización
Los montos de la indemnización incluyen el pago de la mitad del costo del salón, parte del vestido de novia -que no pudo lucirse por falta de luz-, un porcentual del costo de fotos y video por un total de 4.200 pesos que incluyen además el alquiler del discjockey, peinado, maquillaje y catering.
En cuanto al daño moral, se fijó una suma aparte teniendo en cuenta que los inconvenientes comenzaron apenas se cortó la luz en la casa de la novia, de apellido Perrotta, quien tuvo que bajar seis pisos por la escalera vestida de novia y al llegar a la Parroquia de la Medalla Milagrosa se anotició de la «imposibilidad» de realizar la ceremonia religiosa con normalidad por falta de luz.
«Este estado de incertidumbre se agrava con el correr de las horas, ante la imposibilidad de poder determinar cuándo sería superado el problema, de no saber a ciencia cierta cuándo se recuperaría la normalidad de la provisión eléctrica y con ello, la plenitud del disfrute de los acontecimientos planeados para esa noche especial», concluyeron los jueces.
Por todo esto, la Cámara confirmó la indemnización por daño moral de diez mil pesos para cada miembro de la pareja