María Zabala es una mujer, vecina de Villa Nueva, localidad que se ubica en cercanías a Villa María, y vive por estas horas un fenómeno que la mantiene perpleja.
Según su relato, la historia comenzó hace un par de semanas, cuando por esas cosas del destino se quedó sin trabajo.
De orígenes muy creyentes, decidió encomendarle a Dios el pedido por un trabajo. Al notar que su situación económica y laboral decaía con el paso de los días, se enojó, puso en tela de juicio la existencia de Cristo y lo desafió a que le envíe una señal.
Misteriosamente, el pasado fin de semana notó que en una de las paredes de su vivienda, ubicada en la calle José Hernández al 50, de barrio Villa Medalla Milagrosa, surgió una mancha típica de humedad. Aún más grande fue la sorpresa de María Zabala cuando percibió que la figura que mostraba dicha superficie era la cara de Jesucristo.
De inmediato convocó a los demás integrantes de su familia y luego a los vecinos, quienes dieron aviso a los medios de comunicación y a la prensa.