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Shell redujo en un 15% el precio de sus combustibles

En medio del conflicto que enfrentó al Gobierno con la empresa por el desabastecimiento y el incremento en los precios, la petrolera anglo-holandesa decidió reducir desde la medianoche el valor de sus naftas y gasoil

Ayer, la compañía anunció, mediante un comunicado, que reduciría «provisoriamente» los precios sugeridos de sus combustibles en un 8% en promedio en todas las bocas de expendio con el objetivo de defender su participación en el mercado.

El esquema de precios, que presentó la firma en un cuadro adjunto a la comunicación, contempla una rebaja de 14,9% para las naftas súper, de 11,6% para la común, de 8,1% para el gasoil, de 7,6% para la premium y 5,1% para la pura diesel.

«En el resto del país los ajustes se aplicarán en forma similar y a los efectos de fomentar su implementación en forma inmediata en toda la red por parte de nuestros operadores de estaciones de servicio», aseguró la empresa.

Hasta el momento la petrolera se resistía a aplicar la medida porque la baja de precios «es perjudicial para restablecer el abastecimiento», según explicó su presidente Juan José Aranguren.

«Con la reducción de los precios, hay más demanda y peor es el abastecimiento», dijo Aranguren al diario Clarín y agregó «bajamos los precios porque analizamos la evolución del mercado junto a nuestros operadores de las estaciones de servicio y con los dirigentes empresarios nacionales».

La historia de larga data

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El lunes pasado, la presidente de la Federación de Empresarios de Combustibles de la República Argentina (FECRA), Rosario Sica, se reunió con el titular de Shell, Juan José Aranguren, para analizar la difícil situación de los expendedores de esa bandera.

Allí, la titular de FECRA manifestó la preocupación de los expendedores de Shell con respecto a las medidas impulsadas por el Gobierno en referencia a la falta de abastecimiento, y especialmente aquellas sobre el precio de los combustibles.

Al día siguiente, Sica entregó a Aragunren por escrito la petición, a lo que el titular de la petrolera se comprometió a que en 48 horas tendrían la «respuesta solicitada».

La respuesta llegó ayer, según lo previsto, con la decisión de retrotraer los precios hasta en un 15 por ciento.

De vieja data, la pelea entre el Gobierno y Shell, que terminó con el corte total del diálogo entre las partes, tuvo un nuevo capítulo durante la reunión que mantuvieron las petroleras con el Ejecutivo, tras haberse anunciado la prohibición de exportar combustibles líquidos, de la cual la compañía anglo-holandesa fue la gran ausente.

Las compañías YPF, Petrobras y Esso se comprometieron en ese encuentro a retrotraer los precios de sus naftas y gasoil a los valores vigentes al 31 de octubre último, luego de lo cual el Gobierno levantó la restricción sobre las exportaciones que recaía sobre dichas firmas. Sin embargo, para Shell siguió la prohibición.

De hecho, el comunicado distribuido ayer por Shell, con tono desafiante, afirma que el carácter provisorio de la baja «no está vinculado al otorgamiento de permisos de exportación de productos que no son requeridos para abastecer al mercado interno, por cuanto no existe normativa legal que así lo disponga».

«El carácter provisorio de esta decisión está vinculado con nuestra continua evaluación del desempeño del mercado de los combustibles y sus actores», agrega Shell.

La restricción a la exportación

La Secretaría de Comercio, bajo el amparo de dicha Ley 20.680 de Abastecimiento, emitió una resolución que obliga a las empresas petroleras a «optimizar la destilación de combustibles» en el ciento por ciento de su capacidad.

Las destilerías «deberán optimizar su producción a efectos de obtener los volúmenes máximos de su capacidad», asegura la resolución 14, que será publicada en el Boletín Oficial en breve para su puesta en práctica.

En el sector sostienen que las petroleras que operan en el país trabajan a pleno en la producción de naftas y gasoil, a excepción de la anglo-holandesa Shell, que utiliza el 80% de su capacidad.

Las medidas directas del Gobierno sobre Shell constituyen ya una caución real en favor del Estado por $66 millones, por encontrarse infracciones en la destilería que tiene en Dock Sud.

La caución impuesta se va a instrumentar mediante una hipoteca que suscribirán el escribano mayor del Gobierno y un representante de la petrolera.

En medio de la disputa quedaron los dueños de estaciones de franquicia Shell, que analizan cambiar de bandera tras ver bajar sus ventas entre un 30% y 50% de mano de sus competidoras.

La iniciativa fue presentada al secretario Guillermo Moreno por la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines de la Argentina (CECHA), presidida por Marcelo Rovasio. El secretario recibió la propuesta dispuesto a estudiarla.

Fuente: Infobae.com